Última jornada infernal en cuanto a calor se refiere, algo que no fue óbice para que Lazten fueran el grupo de inicio que más gente aglutinó delante del escenario. Les siguieron los catalanes Romanthica, con el mismo debe que ya vimos en la jornada del jueves: otros que vinieron sin bajista. Su propuesta no está nada mal, un rock gótico muy en la línea de HIM, pero deslucido por llevar el sonido del bajo enlatado. |
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Poco conocedores del clima castellano por estas fechas salieron al Silver Stage los alemanes Dominum, ataviados con máscaras a medio camino entre zombis y la propia muerte, excepto su cantante, Dr. Dead. Banda festiva y, como comenté con Naves, compañero de Heavy Metal Brigade, una auténtica banda de festival. |
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Cambio radical de registro. Turno para los brasileños Krisiun. Lo suyo sí que es dar cera para disfrute de los amantes del metal extremo. Ni un minuto de concesión por parte de los hermanos Kolesne, destacando los solos afilados de Moyses Kolesne, que en varios momentos de la actuación me hicieron recordar a Slayer, así como un más que digno solo de batería por parte de Max Kolesne. Brutales en todo el significado de la palabra. Si de algo puede presumir el Z! Live es de la heterogeneidad de sus carteles. Es más, quizás esta jornada de sábado sea la que mejor cuenta da de ello. |
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Llegaba ahora el turno del metal progresivo desde la peculiar perspectiva de Tesseract, quienes congregaron a un buen número de fieles y curiosos. Mientras tanto, otros aprovechábamos para encarar la recta final del día haciendo acopio de diversos souvenirs en una variada zona de puestos que este año quedaron fuera del recinto del Z, algo que provocó las consecuentes protestas de varios comerciantes. |
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Lo que sí permaneció dentro del recinto fueron los diversos puestos de comida con sus respectivos bancos, donde disfrutamos —y sufrimos— a partes iguales del conciertazo de Soziedad Alkoholika. No contentos con sonar potentes dentro del recinto del festival, hicieron que se les oyera perfectamente hasta en la propia ciudad de Zamora. Volumen atronador, aderezado con temazos como "Piedra Contra Tijera" o "Cuando Nada Vale Nada", y unos espectaculares fuegos que seguro depilaron las cejas de los asistentes de las primeras filas. Pasan los años y los S.A. mantienen intacta su actitud, con su mala leche por bandera, trasladada en forma de riffs directos y una base rítmica que te retumba en el pecho. A eso le añades unas letras contestatarias convertidas ya en himnos que, pese al paso del tiempo, siguen estando tan vigentes como el primer día. Sí, como el primer día que escuchamos "Nos Vimos en Berlín". Desear la muerte de un tirano y asesino no es desear el mal a nadie; al contrario, es desear el bien para muchos. Con el subidón de adrenalina y decibelios de los de Vitoria pasamos, de primeras, a una voz angelical y un metal mucho más azucarado. |
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Es evidente que Epica nos ofrece una buena dosis de eso, pero era la primera vez que veía en directo a los holandeses y me sorprendieron gratamente con la dureza de su base rítmica y, sobre todo, con ese lado death metalero con el que nos deleitaron en varios momentos del show. Si alguien tenía alguna duda de por qué eran cabezas de cartel —servidor el primero—, quedó totalmente despejada gracias a una gran puesta en escena, tanto por la pantalla como por unos fuegos de primer nivel. Las imágenes que ellos mismos proyectaron desde el escenario hacia el público hablan por sí solas. Y en lo estrictamente musical, solamente puedo decir que el concierto se me hizo corto. Me entusiasmó comprobar que, dentro del metal sinfónico, no se olvidan de la palabra METAL. Porque, sin hacer comparaciones, lo lógico es que entre Soziedad Alkoholika y Epica hubiera un bajón notable de energía. Pues para nada. Comandados por Mark Jansen a la guitarra y los guturales, ofrecieron un auténtico espectáculo. Por supuesto que hubo tiempo para temas más ligeros y alguna balada donde brilló la dulzura de Simone Simons. Lógico: si no fuera así, no serían Epica, sino algo parecido a Children of Bodom. Todo un descubrimiento personal gracias al Z, una vez más, al que prometo prestar más atención y cariño en el futuro. |
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Después de semejante desgaste, pido perdón, pero tuve que elegir entre sentarme a degustar las viandas zamoranas o ver a unos Brothers of Metal a los que todavía no acabo de pillarles el punto. Creo humildemente que mancillan un poco lo que yo entiendo por power metal, aunque también reconozco, como ocurre con Dominum, que son una banda de festival en toda regla. Al que quiera fiesta, los suecos le dan fiesta. |
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Y hablando de fiesta, como colofón a otra jornada y a otro gran Z! Live, llegaron los castellonenses Lépoka. Muchísima gente congregada para verles, con ganas de que la juerga no terminara. Y para ello, qué mejor que el combo capitaneado por Dani a la voz, custodiado por dos enormes barriles de cerveza a ambos lados del escenario. Su fusión de folk y metal hace las delicias de los más fiesteros. Temas como "Seguimos en Pie" y "El Baile de los Caídos" hacen saltar hasta al más sieso. Y como cierre de festival, el acierto fue total por parte de un Z! Live que lo ha vuelto a hacer: conseguir que nos marchemos tan cansados como contentos. Más allá de las discrepancias estériles sobre las bandas que conformaron el cartel de este 2026, hay algo especialmente destacable: la enorme variedad de géneros presentes dentro del rock y el metal, así como ese empeño por no repetir carteles. Para eso ya existen otros festivales, y es precisamente lo que hace especial a este festival zamorano. Desde mi humilde opinión, seguid así. ¡Larga vida al Z! Live! P.D.: Agradecer al Z! Livelas facilidades y comodidades ofrecidas; a Insonoro, Txen y Maya por permitirme seguir juntando estas letras. A mis compañeros de viaje, José Ángel y David Naves, de HMB; y a los Titos, Juanjo y Carmen, por cuidarme tanto. |
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