Tras un periodo de inactividad que incluyó una breve carrera en solitario de Johnny Borrell, la formación de indie pop británica Razorlight se encuentra actualmente girando su trabajo Planet Nowhere, publicado a finales de 2024. Como parte de esa gira, los londinenses aterrizaron a principios de junio en Madrid para reencontrarse con un público que les había echado de menos, y que no dudaron en demostrarlo llenando el Teatro Eslava. Si bien en el momento de la apertura de puertas pudiera parecer que no serían muchos los que se juntasen aquella tarde, según se iba acercando la hora de inicio se iba agotando el espacio disponible en la pista de la mítica sala de la calle Arenal. |
|
|
|
“Rip ItA ll”, del álbum Up All Night (2004) fue el tema elegido para abrir un concierto que no daría apenas respiro y que puso a prueba la condición física y la capacidad de entrega de un público heterogéneo que aceptó el reto desde el primer momento. “In The Morning”, “Sugar High” y “Stumble and Fall” subieron varios grados la temperatura de la sala, creándose un ambiente festivo que obligaba a bailar al ritmo que iban marcando los anfitriones. |
|
|
|
Es en momentos como éste cuando uno se queda maravillado viendo cómo un esquema tan aparentemente simple como el que caracteriza al brit pop es capaz de causar estados que rozan la enajenación colectiva. Atravesar la sala desde delante hacia atrás preservando la integridad de la cámara se convirtió en una suerte de desafío que requirió cierta estrategia… y aún quedaba la segunda mitad. Canciones como “Cool People” o “Who Needs Love”, fueron cantadas a coro por la práctica totalidad de los asistentes, que fueron subiendo el nivel de intensidad según intuían que se acercaba el final. |
|
|
|
Y es que los conciertos de Razorlight se sienten un tanto breves (rondan los ochenta minutos), sobre todo para lo que estamos acostumbrados en España, por lo que no hay tiempo que perder y nadie se guarda nada para el día siguiente. Afrontamos la recta final con “Somewhere Else”, a la que siguieron unos muy aclamados bises, compuestos por “Good night” y “America”, que sirvieron de cierre a un concierto vibrante donde artistas y público renovaron sus votos, prometiéndose amor eterno… al menos hasta el próximo encuentro. Por nuestra parte, poco más podemos decir sobre la actuación de una banda que suena bien, luce bien y -sobre todo- derrocha una actitud contagiosa, conquistando la voluntad de quien los escucha. |
|
|






























