Cuando el calor aparece hay muchas formas de combatirlo, el Psychobilly Meeting, es mucho más que eso. Podemos decir que Santa Susana se convierte en un portal dimensional, con aspiraciones a paraíso, que te permite huir no solo de las penurias de termómetro, a las que nos somete año tras año julio, y no hablo de Julio Iglesias que eso sí que es un tormento. Este festival tiene cosas muy especiales, me temo que las palabras son torpes mensajeras para expresar aquello que bulle en mi cabeza, hay experiencias que solo pueden explicarse viviéndolas. Visto desde fuera puede parecerse a la cantina de Mos Eisley (referencia friki Stars Wars), ya solo por eso no me digas que no mola. Gentes variopintas reunidas desde lugares distantes para crear fraternidad y comunidad. Unidos, podríamos decir, por un pegamento invisible al sentir general llamado “Psychobillidad”. Si te gusta un poco el punk, si el rockabilly te hace tilín, si el rock a secas o el ska, son de tu agrado, si la música comercial y cualquier variedad de perreo te dan tres patadas en los kinders o si solo eres un curioso músico-cultural no dudes en venir un año. Eso sí, igual te engancha. No es casualidad que esta sea la 32ª edición. Para este año ya vas tarde pero ya está en el horno la 33ª. Estas avisado. |
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Aunque el festival es más extenso, llegando a una semana, y lo puedes tomar como unas maravillosas Rockin Hollidays, con actividades desde horas tempranas, tiempo para playa o piscina y hasta alguna fiesta de espuma. Nosotros solo hemos podido asistir un día, la pena nos la llevamos tal que un fantasma arrastra la bola a la que va encadenado. No fue un día cualquiera, fue el Wrecking Queens Night II donde como se puede dilucidar en el nombre las mujeres eran las protas absolutas. Eso ya de por sí es un punto positivo, dar escena a las mujeres y poder disfrutar de su visión de la música no solo es necesario sino casi un deber reconocer el power woman sobre las tablas. Bravo por ello, fue un disfrute general y generalizado. Pero no solo es música el recinto, novedad para nosotros, resultó ser un lugar ideal, aunque con nombre raro: La Siesta, porque aquí fijo que no te quedas dormido nunca. Hay sitio para aparcar, una amplia zona para comer, descansar y un mercadillo capaz de poner en serios aprietos cualquier cartera. Entre ropa, vinilos, decoración y todo tipo de variedad de productos increíbles traídos de esa otra dimensión de la que hablaba antes, uno puede dejarse el sueldo, el plan de pensiones y hasta los bitcoins... si todavía crees en ellos. La verdad, no me habría importado instalarme allí unos cuantos días. |
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El primer concierto de la noche estuvo a cargo de Radioactivas, que entraron en el cartel a última hora por problemas de visado de la formación rusa Eliza Stark & The Dappers, un trio rockabilly delicioso al que habrá que esperar otro año, que ganas no faltan de verlos en acción. Radioactivas son como el rabo de la lagartija, vibrantes y ocupando toda la escena visual. Pudimos ver las tres últimas canciones, Choni Garajera, Traitors y para acabar, Un día en Tetas versión de Un día en Texas de Parálisis Permanente. Me pareció una muy actuación con alma de punk de las de Terrassa. Ojalá hubiéramos podido ver más, pero nos hicimos una idea de su punch en directo. |
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Ya habíamos dado el primer bocado, por ahora solo musical, de la noche y llegaba el turno del segundo grupo Smell Of Female. Se presentan solos con ese nombre y, en efecto, hacen versiones de The Cramps. Tengo emociones encontradas con este tipo de formaciones que homenajean a otras bandas y más cuando no puedes ver a la original Está muy bien pero cuando miro al escenario los cables me suelen chisporrotear un poco. Con todo y con eso fue un buen concierto donde replicaron de forma satisfactoria los modos de Poison Ivy y de Lux Interior y su maravillosa mezcla de rockabilly, garage con aquel incipiente punk de los 60. Una buena parte del concierto la disfrutamos como banda sonora de fondo mientras curioseábamos ese mercadillo casi mágico y calmábamos los ruidos molestos del estómago con alguna vianda para completar la pitanza diaria. |
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Como el que no quiere la cosa la noche ya estaba mediada y llegaba el turno de Ro & The Skullboys. No puedo decir más que me encantaron. La mezcla de pychobilly clásico, rockabilly, garage y punk rock con claras influencias de The Meteors, Guana Batz o los mismísimos Demented Are Go! Les dan el carácter, la actitud y un toque de personalidad propia, que se encarga de desplegar con mucha garra Ro Zombie para hacerlos perfectos para un festival como este. Sus temas como Chica Zombie, Miedo, Bela Lugosi, Tumba 666 o Surf Mutante, con letras inspiradas en películas de seria B, comics y cultura monster son algunos de los que pudimos escuchar entre cerca de la veintena de temas que sonaron. Para mí una banda de 10 en todos los sentidos y que espero volver a ver. |
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Para acabar la noche por todo lo alto nos quedaban Hillbilly Moon Explosion. Llevo años jugando al ratón y al gato con esta maravillosa banda. Siempre había algo que me impedía cazarlos en vivo, hasta este día. Esta vez el felino ganó la partida por fin. No en vano la banda suiza es una de las más elegantes, cinematográficas y sofisticadas de la escena. Emanuela Hutter como frontwoman, enigmática, serena y sensual contribuye junto con la explosividad y diversión comunicativa de Oliver Baroni a dar estructura a unas canciones multidimensionales a una banda tremenda. El ambiente a serie negra se deja querer y la imaginación te lleva mujeres fatales, humo espeso y neones típicos de ambientes nocturnos. El concierto prendió la mecha con Let´s Go, no hay un comienzo más acertado. Desesperation, Queens Of Hearts o 1979 desprenden ese aroma de rockabilly noir que tanto les caracteriza. Esa imagen retro cinematográfica tiene ese no sé qué que se yo que te arrebata al instante y para siempre. El concierto tuvo 20 canciones donde dejaron claro por qué son una de las bandas más refinadas del circuito rockabilly. Aunque eché de menos algún tema como Call Me, no tengo quejas de un repertorio elegante que se me hizo corto. |
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Cuando al concierto apenas le quedaban dos canciones, apareció por sorpresa Mark “Sparky” Phillips, inconfundible vocalista de Demented Are Go! La complicidad entre ambas bandas viene de lejos y se cristalizó en The Sparky Sessions (2019), del que rescataron, para deleite de los presentes, la maravillosa My Love For Evermore. El fuerte contraste de la aguardentosa y rota voz de uno y la cálida y suave voz de Emanuela hacen que el disco sea una delicia y en directo una locura de la que no me olvidaré fácilmente. Con los restos del subidón tocaron Maniatic Lover para acabar. Habrá otra ocasión de verlos, esta vez en solitario, en octubre en Razzmataz. Espero poder estar por allí. La puerta dimensional se va haciendo más y más pequeña a nuestro paso hasta cerrarse ese día. La melancolía se mitiga sabiendo que ese portal se volverá abrir, solo hace falta que vuelva el calor el año próximo y pronunciar las palabras mágicas para unir la realidad cotidiana con el universo Psycho, que no son otras que Psychobilly Let´s go! |
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