El viernes reunía, probablemente, el cartel más potente de todo el festival. Tras dos jornadas obligándonos a elegir entre conciertos importantes, los solapes volvieron a convertirse en protagonistas. Una vez más tocó correr entre escenarios para intentar disfrutar de todo lo posible. La tarde comenzó con Pixies, que demostraron por qué siguen siendo una referencia del rock alternativo. Sin apenas pausas fueron enlazando clásicos como Debaser, Monkey Gone to Heaven, Wave of Mutilation, Here Comes Your Man y un emocionante Where Is My Mind?, recibido como uno de los grandes momentos del día. |
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Después llegó Kings of Leon. Musicalmente estuvieron impecables, repasando himnos como Use Somebody, Sex on Fire, Pyro o Waste a Moment. Tuvimos la sensación de que el concierto sonaba algo más suave que el de Foo Fighters la noche anterior. Quizá fuera solo una percepción provocada por el enorme despliegue sonoro de Dave Grohl, pero el contraste nos llamó la atención |
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La oscuridad y la precisión llegaron con A Perfect Circle. Maynard James Keenan volvió a construir un directo elegante, hipnótico y visualmente impactante, apoyado en canciones como The Outsider, Weak and Powerless o Judith. |
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Entonces apareció Twenty One Pilots y cambió por completo la noche. Tyler Joseph y Josh Dun ofrecieron un espectáculo sobresaliente, lleno de energía, emoción y recursos escénicos. Sonaron Overcompensate, Ride, Heathens, Jumpsuit y Shy Away, además de guiños a Believe, de Cher, y Seven Nation Army. Uno de los momentos más espectaculares llegó cuando Josh Dun interpretó un solo de batería sobre una torre situada junto al escenario mientras Tyler cantaba desde la torre de sonido, en mitad del público |
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Como ya había ocurrido el miércoles y el jueves, nos escapamos unos minutos para ver a Interpol. Sonaban realmente bien y mantuvieron intacta su elegancia con temas como Evil, Obstacle 1 o Slow Hands. Sin embargo, lo que estaba ocurriendo en Twenty One Pilots era demasiado grande para perdérselo y regresamos para vivir el final de un concierto que terminó siendo, para nosotros, el mejor espectáculo de todo el festival. Si el miércoles perteneció a Foo Fighters y el jueves a Florence + The Machine, el viernes fue, sin discusión, el día de Twenty One Pilots. |
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