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 Crónica
 
Wacken Open Air 2026: Def Leppard + Europe + Savatage + Sventevith...
  30/07/2026     
  José Ramón Adán y J. Jorge Rubio     
  Jesús Ribera y J. Jorge Rubio
  Recinto, Wacken, == Internacional ==
  
www.insonoro.com

Sin duda, el cansancio ya empezaba a notarse en nuestros cuerpos. En Alemania amanece sobre las 5:45, con lo que dormir más tarde de las 10:30 se hace prácticamente imposible y si le añades un jardinero dándolo todo desde bien pronto aún menos.

El día se presentaba cuanto menos estresante. Había muchos grupos agendados, lo cual hacía prácticamente imposible cubrir todos los que queríamos. Así que, tras el desayuno, nos reunimos y nos pusimos a revisar el running order del día. Decidimos hacer tres equipos para poder cubrir varios escenarios a la vez. Dado que la mayoría eran en los principales, tampoco tenía que haber problemas mayores, por lo menos durante la tarde. A lo largo de la noche ya se complicaba un poco la cosa, y es que con tantos escenarios es muy difícil que no se solapen bandas. Aun así, nos organizamos para poder asistir a las que considerábamos las propuestas más interesantes y que mejor coincidían en horarios.

Ya decidido todo, la rutina de los días anteriores: comida pronto y carretera, dirección al parking, coger el bus y plantarnos en el recinto.

A las cuatro de la tarde aproximadamente llegamos al Infield apenas  habían terminado 30 min antes los ganadores del Wacken Metal Batle Spain Rise of the Shadows quienes por lo que vimos en streaming hicieron un concierto impresionante pero que aun así no les valió para alzarse con la victoria que este año recayó en los chilenos Forece como así se anunció el viernes. pendientes tenemos de hacer  una entrevista a los vallisoletanos con los que compartimos buenos momentos y que desde aquí mando un fuerte abrazo 

  
Uli Jon Roth. Texto: José Ramón Adán
 

Justo llegamos para asistir al concierto de Uli Jon Roth, que se iba a desarrollar en el Harder Stage. La cita se presentaba más que interesante con el guitarrista alemán, puesto que venía con un gran plantel de invitados dispuesto a interpretar ni más ni menos que  Virgin Killer, el segundo disco de estudio de la banda que ayudó a fundar y con la que se hizo famoso Scorpions.

Puntual comenzó el alemán con "All Night Long", con Niklas Turmann a la guitarra y voz principal, aunque más tarde se le irían uniendo más colaboradores especiales, como en el caso del siguiente tema, "Pictured Life", donde el carismático Mille Petrozza de Kreator se unió a la banda para cantar este clásico de los germanos, que hay que decir que le quedó espectacular con ese timbre de voz que tiene, desatando una gran ovación entre el público. Mientras Mille abandonaba el escenario, el veterano guitarrista nos presentaba a otro colaborador más, que no fue otro que Nathan James. Que interpretó uno de los temas con los que la banda se popularizó en los 70, como fue “Catch Your Train”. Particularmente, es uno de mis temas preferidos de los Scorpions y sonó de lujo en el escenario de Wacken.

“In Your Park” fue la siguiente en caer, con Uli en estado de gracia, que sacaba chispas de su guitarra junto a su guitarrista y cantante, que encaja como un guante en los temas que Klaus Meine popularizó en la década de los setenta. El tema título del disco “Virgin Killer” sirvió para presentar a otro invitado más. En este caso fueron dos, Vassilios Maniatopoulos y, de nuevo, Nathan James, quienes nos dejaron con la boca abierta “Hell-Cat”, “Polar Nights” y “Sun in My Hand” llegaron al éxtasis musical con violines coristas y con esa sutileza por parte del guitarrista a la hora de tocar esas notas, pero sin restarle un ápice de fuerza. “We’ll Burn the Sky” nos dejaba un gran momento, donde Roland Grapow tuvo la ocasión de soltar unas emotivas palabras hacia Uli y la banda que le inspiró.

  
Uli Jon Roth. Texto: José Ramón Adán
 

"In Trance" sirvió para que Roland se luciera junto a Uli, en la que juntos dejaron una magnífica interpretación. Chapó por los demás integrantes que le acompañan: el violinista, las coristas, los guitarristas y la base rítmica, dejando momentos estelares.

"The Sails of Charon", con Johanna Sadonis, terminó de culminar el éxtasis sonoro, pero sin duda tuvo su culmen con el final, que llegó de la mano de "All Along the Watchtower", que escribió Bob Dylan y que popularizó Jimi Hendrix. Junto a Roland y los demás integrantes dejaron para la inmortalidad este acontecimiento que, como no podía ser de otra manera, solo se podía vivir en este festival como es Wacken.

Una de las particularidades que tiene este festival es la gran afluencia de invitados sorpresa que las bandas suelen incluir en sus espectáculos y, una vez más, no defraudaron. Muy fuerte había empezado la jornada con el guitarrista teutón.

  
Uli Jon Roth. Texto: José Ramón Adán
 

Cómo el siguiente en la lista estaba en el escenario contiguo, el Harder nos dio tiempo a coger algo de bebida y dirigirnos al escenario, donde el sueco Yngwie J. Malmsteen estaba a punto de comenzar. Hablar de este hombre es hablar de un genio, un ególatra o la etiqueta que se le quiera dar, pero lo que es incuestionable es que es uno de los grandes guitarristas de nuestra época, en cuyo currículum tiene grandes joyas que significaron un antes y un después en cuanto a la interpretación de la guitarra se refiere.

El sueco, fiel a su ego, salió al escenario con el resto de la banda arrinconada en una esquina, como ya viene siendo habitual en los últimos años, dejando todo el protagonismo para él y su muro de amplificadores Marshall. Yo, que soy un gran seguidor del personaje este, sigo sin entender cómo no puede dar mejor trato a sus músicos.

En fin, lo coges o lo dejas. El caso es que no éramos pocos los que allí estábamos, de nuevo, contemplando al patillas y sus acrobacias musicales.

Con "Rising Force" comenzó el interludio sónico con el que el sueco decidió comenzar su presentación. "Top Down, Foot Down / No Rest for the Wicked" continuaban con el exhibicionismo técnico del músico, escala arriba, escala abajo, arpegios, cejillas, mil notas por segundo, todo calculado al milímetro. "Soldier", "Into Valhalla", "Baroque & Roll", "Like an Angel (For April)" y así una tras otra, siempre con su característico estilo y humor. Creo que llegó a sonreír levemente en un momento y, por supuesto, siendo el principal protagonista, llegando hasta el punto de que hubo un momento en el que el bajista se adelantó medio paso, siendo el que se autocensuró, dándose cuenta de su fatídico error y echándose rápidamente a un lado. Hasta ese nivel de paranoia tienen sus músicos.

  
Yngwie J. Malmsteen. Texto: José Ramón Adán
 

El toque clásico no faltó y temas como "Badinerie" de Bach o como la interpretación libre de "Violin Concerto No. 4 in D Minor" de Paganini, que junto a otras como "Trilogy Suite Op: 5 / Vengeance", hicieron las delicias de los más puristas entre los que me incluyo. Ycon ese ritmo propio del músico que le caracteriza, para bien o para mal, fue transcurriendo su concierto. Sus músicos, siempre rectos en sus tareas, que todo hay que decirlo, son excelentes músicos, con esa base rítmica a cargo de Emilio Martínez, bajo y coros, y Wyatt Cooper, a la batería, quienes hicieron una gran labor de acompañamiento al músico que, aunque se crea que por sí solo es capaz de tapar al sol como si de un eclipse musical se tratara, es evidente que su música no solo necesita, sino que la eleva a otro nivel si va acompañada de estos excelentísimos músicos.

Por supuesto, sin olvidar la de su teclista y cantante Nick Marino, quien se dejó la piel en temas como el anteriormente citado, con el que dieron inicio, y otros como “You Don’t Remember, I’ll Never Forget”.

Otro momento llegó con otro medley como fue “Far Beyond the Sun / Bohemian Rhapsody”, con babero estábamos algunos y sí, el genio sueco mete gambas, sí las mete, pero es que una gamba de este equivale a toda una carrera de otros.

 Aproximadamente hora y tres cuartos duró el espectáculo del guitarrista, que no abandonó la tarima sin interpretar uno de sus grandes éxitos, como fue “Black Star”. Sin duda, su paso por este escenario puso un broche de calidad incuestionable, aunque para muchos no acabó de convencer, pero que aun así gozó de muchísimo poder de convocatoria desde el inicio hasta el final.

  
Yngwie J. Malmsteen. Texto: José Ramón Adán
 

Con apenas 15 min de descanso comenzó en el Harder stage Europe, la cosa se veía que andaba entre alemanes y suecos y estos últimos  conocidos en todo el mundo estaban de vuelta en el festival. Los de Joe Tempest están en un gran momento y es indiscutible la calidad de la banda que, aunque no goza de la popularidad que obtuvieron a mediados de los 80, aún conservan un muy buen poder de convocatoria, como pudimos comprobar en Wacken, y es que fue ir a coger una cerveza y aquello estaba petado, pero como los alemanes son muy educados nos dejaron ir metiéndonos adelante hacia las primeras filas hasta conseguir un buen sitio donde presenciar la actuación.

Tras la intro típica de la banda, "On Broken Wings" estalló como un obús en el escenario de Wacken. Joe Tempest, como en sus buenos tiempos, jugaba con su pie de micro mientras cantaba este tema que en su día sirvió como cara B del single de "The Final Countdown" y que, sin embargo, no llegó a editarse en el LP de estudio.

Continuaron con la potente “Rock the Night”, con la que disfrutamos como niños, y es que niños éramos cuando popularizaron este tema. Un servidor pudo verlos en esa época en su visita al Pabellón de La Casilla, con Dare de teloneros, y es que siempre que los vuelvo a ver los recuerdos me inundan la mente de aquellos maravillosos años en los que, pipiolos que éramos, disfrutábamos de lo lindo de la vida y, sobre todo, de la buena música.

“Walk the Earth” puso la nota de actualidad con este tema que da título a uno de sus últimos trabajos, con el que resucitaron como el ave fénix con un sonido más maduro.

La potencia de “Scream of Anger” hizo vibrar a los presentes. Aquí la base rítmica, a cargo de Ian Haugland a la batería y John Levén al bajo, se hace poderosa como el trueno y es que este tema quizás sea de los más cañeros del grupo y, en parte, es gracias a estos dos.

  
Europe. Texto: José Ramón Adán
 

“Sign of the Times” fue una de las sorpresas, rescatada en los últimos tiempos y que formó parte de Out of This World, sonó de lujo.

“One on One” y “The Cult of Ignorance” nos trasladaban al presente con estos dos singles de presentación de su próximo Come This Madness, que se espera para finales de septiembre y que, hay que decir, en directo tanto el primero, pero sobre todo el segundo, suenan brutales.

La emotividad llegó de la mano de una de las baladas por excelencia, este tema que durante décadas ha llenado las playlists con ese título de “Baladas heavys”, jajaja. Sí, sí, muy moñas, pero no veas cómo sonaba ante 80 mil gargantas cantándola, y es que estos temas serán lo que queráis, pero cuando una buena melodía se acompaña con unas buenas guitarras y ese toque que tiene el teclista Mic Michaeli para crear melodías, te acaba sucumbiendo. Se me sigue haciendo raro ver las linternas de los móviles en vez de los clásicos mecheros. En fin, qué fue de aquellas ampollas cuando tenías cinco minutos el mechero ahí, como un tonto, encendido mientras sonaba la baladita de turno.

“War of Kings” nos devolvía al sonido maduro de la banda. Sin duda estaba siendo un muy buen concierto de estos suecos que saben combinar muy bien su etapa clásica con la moderna y que encaja muy bien entre sus seguidores. "Stormwind" puso fin al repaso de Wings of Tomorrow, con John Norum, que se desquitó sobremanera con una gran interpretación.

"Last Look at Eden" volvía otra vez a esos medios tiempos en los que la base rítmica se luce y que a mí personalmente no me encaja del todo en directo, pero bueno, cuestión de gustos. La que sí me encajó, y es que es de mis preferidas del disco, fue "Ready or Not". Aquí sí, el ritmo, la melodía y de nuevo Norum en estado de gracia cumplieron con nota.

Seguían con el repaso de Out of This World con "Superstitious", otro de sus clásicos que colocaron como single para la presentación del disco allá por el 88, si mal no recuerdo. Una vez más, la nostalgia invadió nuestros corazoncitos, que aunque somos heavys y son de metal, también los tenemos.

  
Europe. Texto: José Ramón Adán
 

Pero sin duda el siguiente tema sí que nos hizo soñar: "Cherokee". ¿Qué decir del temazo por excelencia de la banda? Si “Rock the Night” tiene ese estribillo, esta tiene todo lo demás: fuerza, melodía e interpretación de Joe Tempest, al que se le nota que, aun pasando décadas, aún le sigue emocionando y que nos hace emocionar. Pero es que lo de Norum, señores, es de otra galaxia.

Y claro está, sin darnos cuenta habíamos llegado al final y Joe Tempest, al micro, nos anunciaba que este tema era sin duda un tema legendario y que seguramente nos iba a gustar. 

Y sí, por fin sonó el tema que muchos estaban esperando y con el que muchos nos iniciamos en esta música. Y que sí, que somos muy trues y lo que queráis, pero cuando suena esa melodía, “The Final Countdown”, no hay quien no sucumba. Y es que esa melodía al órgano que Michaeli inmortalizó en el año 86 quedará en la historia como una de las melodías más épicas de la historia de la música, que no es poco. Con todo el mundo botando, cantando y haciendo el chorra, llegó uno de esos momentazos, como es el gran solo de guitarra de Norum. Que, junto a su compañero, pasará a la historia en este caso de la guitarra como uno de los solos más épicos, y es que el virtuosismo de este músico está fuera de toda duda. Es más, creo que entre las personalidades que ocupaban la balconada del escenario me pareció ver al patillas de Malmsteen disfrutando del concierto, pero no me hagáis mucho caso.

El tema es que, aun habiendo pasado décadas, Europe sigue estando en un nivel muy alto, dando conciertos fuertes, sólidos, llenos de emoción, garra y, sobre todo, buena música, que es por lo que en su día nos enganchamos y por  lo que hoy en día seguimos disfrutando de sus directos.

  
Europe. Texto: José Ramón Adán
 

De nuevo una pausa para hidratarnos y nos colocamos para presenciar otra joya de la corona, como fue la actuación de los americanos Savatage, a quien e he tenido el detalle de dejarle a nuestro compañero Jorge Vivanco “Xuxo”, como fan entusiasta   de la banda, que nos relate él mismo su actuación.

En el horario previsto, con la puntualidad germánica que imperó en la mayor parte de este festival, Wacken 2026, a las 20:30, la banda norteamericana Savatage comenzó su concierto en el escenario “Faster”, uno de los principales de este festival, el más grande de Europa y con sus 85.000 entradas vendidas.

La banda, creada en Tampa (Florida) en 1983, aunque antes se llamaron Avatar y Metropolis, es, a mi entender, una de las propuestas más atractivas de la segunda jornada de este Wacken 2026, y muy a pesar de la ausencia del gran Jon Oliva, impedido para viajar por sus problemas de salud. Por suerte, la tecnología hizo que su ausencia no fuese completa, y estoy adelantando acontecimientos.

Para quien no conozca este grupo, fue creado en Florida en el año 1983 por los hermanos Oliva, Jon y Criss, tocando power metal y metal progresivo. Tienen once LP editados entre 1983 y 2002, continuando su carrera a pesar de la muerte de Criss Oliva en 1993 en accidente de tráfico. De 2002 a 2015 hay un parón, momento en el que Jon se dedicó a otros dos proyectos: Jon Oliva’s Pain y Trans-Siberian Orchestra. Finalmente, en 2015 hubo reunión, y he de confesar que me enteré de esta reunión cuando sacaron al mercado el disco en directo Return to Wacken 2016. Desde entonces han seguido actuando en directo y no han entrado en estudio para editar un nuevo largo.

Actualmente el grupo está formado por Johnny Lee Middleton al bajo y coros; Chris Caffery y Al Pitrelli a las guitarras, principal y rítmica, y coros; Zak Stevens como vocalista; Jeff Plate a la batería; Paulo Cuevas y Shawn McNair a los teclados. Y no podemos olvidar al gran Jon Oliva: cantante, guitarra rítmica, piano, teclados, bajo, batería… que, sin estar presente, se hizo notar.

  
Savatage. Texto: Jorge Vivanco "Xuxo"
 

En las pantallas pudimos ver una tragaperras con forma de guitarra, cuyo vibrato coronado con la calavera bovina, símbolo de Wacken, servía de palanca de accionamiento. Las ruedas de la máquina giraron y en dos ocasiones no tuvieron coincidencia los grupos de música presentes en este festival. A la tercera fue la vencida, y las tres ruedas se pararon en Savatage, lo que significaba el comienzo del bolo, con un alarido de satisfacción por parte del público.

El concierto comenzó con una gran guitarra en la pantalla, concretamente la portada del recopilatorio From the Gutter to the Stage, donde podíamos ver y oír un cristal rompiéndose poco a poco, mientras los distintos miembros del grupo iban tomando su puesto en el escenario.

Inmediatamente comenzó a sonar “Morphine Child”, un tema de más de 10 minutos que se incluye en Poets and Madmen, su último disco de estudio. Cuando llevaban los primeros compases, de repente cambiaron y sonó el tema “Dead Winter Dead”, que es homónimo a su disco de 1995. Continuaron con “Jesus Saves”, segunda canción del disco Streets: A Rock Opera, de 1991, y con “Lights Out”, perteneciente a Edge of Thorns, de 1993, y último disco de Criss Oliva.

A continuación, y con un homenaje previo a Criss Oliva, escuchamos “Handful of Rain”, tema que también da título al disco editado en 1994. Con una petición de palmadas, que el público respondió afirmativamente y con ganas, iniciaron “Chance”, también del disco Handful of Rain. Durante la canción, las pantallas mostraron banderas, tanto de estados como de regiones, y tanto individualmente como en mosaicos. Fue muy agradable, para un bilbaíno, ver la ikurriña varias veces en las pantallas, y también entre el público aparecieron gente con banderas, esta vez solamente de estados.

El bolo no paraba, y como muestra de ello pudimos escuchar “Miles Away”, incluido en el ya mencionado Edge of Thorns, seguido por “Tonight He Grins Again”, del LP Streets: A Rock Opera.

  
Savatage. Texto: Jorge Vivanco "Xuxo"
 

Tras recordar al público, y en mi opinión, a sí mismos también, que desde 2016, es decir, 10 años ya, no estaban en Wacken, cuando grabaron un directo que ya he nombrado antes, sonó “Sirens”, tema homónimo de su primer disco. Siguieron con “Strange Wings”, del disco Hall of the Mountain King, de 1987, y “Taunting Cobras”, tema que dio inicio a Handful of Rain.  

Sin descanso, el concierto siguió, esta vez con “The Wake of Magellan”, canción que da título al álbum de 1997. Al finalizar este tema llegó la apoteosis. La tecnología nos acercó a quien no puede desplazarse por motivos de salud: el mismísimo Jon Oliva ocupó todas las pantallas de Wacken, y eso son muchas y grandes. Recibimos su mensaje con grandes ovaciones y brazos en alto, y en ese momento pudimos escuchar su piano introduciendo “Believe”, último tema de Streets: A Rock Opera, al que toda la banda se sumó poco después.

Tras este momento inolvidable, el concierto se estaba aproximando a su final. Sin embargo, el grupo tenía preparada una buena traca final. Y con un cielo anunciando lluvia, con alguna gota sobre nuestras cabezas, nadie se quería mover. En la recta final del concierto la banda había escogido cuatro temas, y los cuatro dan título a los discos a los que pertenecen, y fueron “Gutter Ballet” (1990), “Edge of Thorns” (1993), “Power of the Night” (1985) y, finalmente, “Hall of the Mountain King” (1987).

Durante la última canción, las gotas de lluvia ocasionales se convirtieron en una lluvia ligera. La mayoría de gente, entre la que me incluyo, no dimos un solo paso hasta que quedó más que claro que Savatage había finalizado su magistral actuación.

  
Savatage. Texto: Jorge Vivanco "Xuxo"
 

Mientras finalizaba el emotivo bolo de Savatage, a eso de las 21:45, se nos planteaba una duda, y es que mientras Def Leppard tocaban en el Harder a las 22:15, Turbonegro hacían lo propio en el Louder a las 21:45, con lo que puse rumbo   A la otra zona ,al Louder stage para poder ver, por lo menos, el inicio de los noruegos.

Y así fue como llege justo al inicio de “Back to Dungaree High”. A mí, la música de esta gente nunca ha llegado a convencerme como me pasa con otras bandas, pero siempre reconoceré que los directos de esta banda son una fiesta absoluta. Derrochan energía y mucha calidad y, como no podía ser de otra manera, empezaron a tope. Tras un breve saludo, siguieron con “Part III: Rock n Roll Machine”, sin duda el  disco Apocalypse Dudes,  supuso un antes y un después en su carrera y así lo siguen demostrando en directo.

“Hurry Up & Die” repasaba RockNRoll Machine, uno de los trabajos más recientes de la banda, y en el que su frontman Tony Sylvester ya estaba más que asentado en la formación desde la marcha del icónico Hank von Hell. El bajo de Thomas Seltzer Nos anunciaba “Get It On”, otro guiño a Apocalypse Dudes, que ponía el gallinero patas arriba y, con todo el mundo on fire, decidimos que había que regresar al Infield  dando por finalizado el Bollnde Turbo negro para presenciar la actuación de los británicos Def Leppard, a la que un servidor tenía muchas ganas y que, además, era la primera vez que actuaban en el festival. 

Así que, con mucho dolor abandonamos a los noruegos y nos dirigimos apenas 15 minutos después al Harder Stage. Es lo que tienen estos solapes y, si encima se trata de uno de los cabezas de cartel, pues no quedaba otra.

  
Turbonegro. Texto: José Ramón Adán
 

Otra vez a la carrera y con el fotógrafo a punto de un telele, la verdad que la paliza que se pegan es digna de elogio, para que encima instantes después se pusiera a llover y tuviera que recoger la cámara invalidando así cualquier reportaje fotográfico de Def Leppard.

Su último sencillo, “Rejoice”, editado a principios de año, nos presentaba a los británicos. Joe Elliott, sonriente, saludaba al personal. La lluvia ya empezaba a ser persistente cuando “Animal” hizo acto de presencia, primer clásico de la banda, en el que Phil Collen, fiel a su estilo particular, marcaba esas líneas de guitarra tan características de la banda, mientras Rick Allen a la batería, Rick Savage al bajo y Vivian Campbell a la guitarra acompañaban en los coros a Joe Elliott, que la verdad estuvo muy bien de voz durante toda la actuación.

Uno de sus hits más populares, “Let’s Get Rocked”, fue el siguiente que interpretaron los británicos, sin duda con esos coros en los que todos participan y con  un Phil Collen colosal, sobre todo en la parte del solo, que en el disco se oye un violín y que en directo interpreta a la guitarra de manera soberbia.

La lluvia empezaba a incomodar y elegimos ver el resto del bolo a cubierto, en un lateral, en el stand gigante que una conocida marca de tabaco tiene instalado. “Personal Jesus”, de Depeche Mode, que aún no sabemos muy bien qué pinta en su repertorio, pero que la banda se empeña en seguir interpretando en sus directos, sonaba a continuación. A ver, les queda muy bien, la verdad sea dicha, pero teniendo semejante repertorio como tienen, bien podrían cambiarla por alguna otra de las suyas, pero bueno. Y de un plumazo nos trasladamos a 1981, año en que se editó High ’n’ Dry, disco en el que se incluye “Bringin’ On the Heartbreak”, que en Wacken sonó espectacular y que el público coreó hasta dejarse el alma.

  
Ambiente. Texto: José Ramón Adán
 

Hasta ahora nunca había tenido la oportunidad de verlos en directo y tengo que reconocer que lo hacen francamente bien, con un sonido muy compacto y nítido y con una banda muy compenetrada, en la que todos tienen protagonismo, aportando entre ellos un sonido conjunto brutal. “Switch 625” continuaba el repaso al disco, buen hard rock marca de la casa que tanto gustó en los primeros años de los 80.

“Just Like ‘73” de nuevo nos trasladaba a la actualidad de la banda, sencillo de hace un par de años con el que la banda demostraba que todavía sabe cómo poner nuevas canciones sobre la mesa y que en directo suenan muy potentes y directas.

De nuevo repasaban ese disco que los catapultó a lo más alto de las listas, como fue Hysteria, con “Rocket”, ese estribillo que todos coreamos y que aún resuena en mi cabeza, con un fenomenal Vivian Campbell que, aun en un “segundo plano”, aporta mucho a la banda. Perdónenme el apunte, pero es que uno siempre le recordará por su etapa en Dio y, en especial, por el magnífico The Last in Line, entre otros.

“Rock On”, para mi gusto, pasó sin pena ni gloria. Estamos de acuerdo en que tienen que defender sus últimas composiciones, pero a mí particularmente, y a juzgar por las caras que se veían, no hizo especialmente mucha ilusión entre los presentes. “White Lightning” levantó un poco el ánimo del personal y es que, sin duda alguna, ese disco de principios de los 90 como fue Adrenalize tiene un buen puñado de buenos temas.

"Slang" fue un momento especial en el que durante un interludio interpretaron una especie de Jam de james Braum y Bowi todo muy surrealista la verdad. 

"Armageddon It" levantaba de nuevo los ánimos ya había pasado más de una hora y en otra zona del festival estaba sucediendo algo irrepetible que absolutamente nada tenía que ver con la propuesta de los británicos.

  
Ambiente. Texto: José Ramón Adán
 

Y es que en el W.E.T stage se estaba desarrollando el concierto especial de Sventevit o lo que es lo mismo el cantante de Behemoth, Nergal y la banda islandesa Misþyrming interpretando íntegramente el disco de Behemoth que da nombre al proyecto.

Si, éramos conscientes que para muchos cambiar a los británicos por el aquelarre de Nergal era todo una erejia pero está oportunidad no podíamos pasarla y con” Love Bites “sonando de fondo decidimos poner rumbo al infierno. Sin duda alguna, Def Leppard están aún a muy buen nivel y sus directos siguen siendo muy buenos. La banda suena más compacta que nunca y absolutamente todos sus miembros están de sobresaliente, haciendo que, con una gran producción como la que llevan, conviertan su show en un grandísimo espectáculo.

Pero ya se sabe, todo no se puede tener y no nos quedó más remedio que abandonar. Como ya he comentado anteriormente, la cita con Sventevith era más que significativa, una de esas ocasiones únicas que solo se desarrollan en el marco de estos festivales y que, aunque tarde, no teníamos intención de perdérnosla.

  
Sventevith. Texto: José Ramón Adán
 

Y allí nos plantamos, el espectáculo cambiaba totalmente: cruces invertidas, pedestales como en una misa negra… todo el espectáculo típico del black metal en estado puro. “From the Pagan Vastlands” se estaba interpretando justo cuando llegamos. Nergal, caracterizado como suele ser costumbre, está vez sin su túnica, y guitarra  desgranaba esas notas infernales de los primeros temas que escribió para Behemoth.

“Hidden in a Fog” desataba el caos. Los islandeses acribillaban al público con esos riffs afilados y ese ritmo de este tema que a más de uno dejó con el cuello roto. Pogos brutales se sucedían entre el público mientras la banda, a lo suyo, seguía descargando furia. “Ancient” quedó espectacular, con ese ambiente tétrico, que daba  paso a “Entering the Faustian Soul”, con Nergal azuzando a un público entregado. Sin duda, mi favorita de este LP, tiene todos los elementos que me gustan: buenas composiciones en las guitarras, melodías, una base rítmica brutal y un Nergal que parece salido del mismísimo infierno.

“Forgotten Cult of Aldaron”, “Wolves Guard My Coffin” y “Hell Dwells in Ice” terminaron el repaso a esta joya discográfica de black metal  como es Sventevith (Storming Near the Baltic) 

No había tiempo para la compasión Herejía en estado puro . Las tres últimas canciones fueron un regreso a los orígenes más primitivos de Behemoth, recuperando material de sus primeros tiempos como el caso de "Moonspell Rites", "Transylvanian Forest" y "Pure Evil and Hate", pertenecientes a "And the Forests Dream Eternally", anterior a "Sventevith", dejándonos  un set final de lujo, en un auténtico viaje a los orígenes de Behemoth, recuperando temas grabados en 1993-94 y publicados entre 1995 y posteriores reediciones.

Sin duda, un gran bolo para los amantes de esta banda, Behemoth, que cada vez se prodigan más y más y que se reproducen como las cucarachas, siempre fieles a la llamada de su señor maligno, Nergal.

La verdad que no nos vino mal este cambio de aires y es que, desde Uli Jon Roth a primera hora y acabando con Def Leppard, no habíamos tenido una buena dosis de sonidos extremos y con este bolo , sin duda, nos cogimos un empacho de los buenos.

  
Sventevith. Texto: José Ramón Adán
 

Reventadísimos que estábamos, decidimos ir al Wackinger a comer y beber algo, momento en que alguien soltó un: «¿A que no hay... de ir a ver a las Cowgirls From Hell?». Y, claro está, allá que fuimos. Cuando llegamos al Headbanger Stage, nos dimos cuenta de que la banda no era la formación americana, sino las dos DJ inglesas con el mismo nombre, que se dedican a ofrecer una larga sesión de DJ a ritmo de clásicos del rock y el metal. Y bueno, aunque un poco decepcionados, decidimos quedarnos un rato a ver cómo se las gastaban las muchachas. Y aunque hay que reconocer que entusiasmo no les faltaba y pinchaban grandes temas de Pantera, Slipknot, Linkin Park, Korn, Metallica, System of a Down, Rammstein, etc., no terminó de convencernos su propuesta, con lo que decidimos irnos a dar una vuelta.

Y como veíamos llamaradas de lejos, pues decidimos seguir al dios del fuego, que por lo visto estaba haciendo de las suyas en el Wasteland, que al final resultó no ser otra cosa que un espectáculo de llamaradas. ¡Para que luego digan que está caro el gas!

Y de nuevo acabamos como tres zombis más en Wasteland Apocalyptic City, cuando decidimos que nuestros cuerpos valen más que para hacer de extras de The Walking Dead o Mad Max.

Momento en que decidimos abandonar el barco y poner rumbo al parking, donde nos esperaba nuestro cochecito y, una vez más, nuestro héroe nocturno, Xuxo, nos conduciría durante otra jornada hacia nuestra última parada, nunca mejor dicho. Allí ya no hubo ni tren, ni jardinero, ni nada que pudiera hacer frente a nuestra somnolencia. Y es que, en mi caso, por lo menos, el cansancio era ya épico.

Y así, completamente reventado y tirado en la cama, puse punto final a otra jornada más de este Wacken 2026.

  
Cowgirls From Hell. Texto: José Ramón Adán
  
 
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