¡La vuelta de los madrileños Sôber ya es una realidad! Han sido muchos los años esperando el milagro, consolándonos con sus respectivos proyectos musicales (Skizoo y Savia), escuchando sus discos con el fuerte deseo de volver a oír esos temas en vivo. Una espera inquietante, alargada por las tensiones internas entre los hermanos Escobedo y la magnifica respuesta del público a esas propuestas musicales derivadas de ese parón indefinido, llegando incluso a cuestionarnos de que nunca llegaría ese día. Muchas plegarias y rezos, sin recibir nada a cambio, hasta que por fin han sido escuchadas. Milagro, milagro eso es lo que muchos pensaron el día que anunciaron su vuelta y no era para menos la escena musical de nuestro país recobraba a uno de sus buques insignia. Como bien dice una canción de Héroes Del Silencio “La derrota no es una opción y no hay excusas. Parasiempre me parece mucho tiempo”. Hace unos días el cuarteto madrileño ofreció un concierto sorpresa, como si se tratara de esa primera vez, en la terraza del Hard Rock Café, ubicada en la Plaza de Colón de Madrid. Una primera toma de contacto con el público, sin vallas y totalmente gratis, resultando satisfactoria y de lo más placentera que se podía esperar. Bastante concurrencia, a pesar de ser un concierto de tales características, me refiero al secretismo que lo envolvió, anunciando solamente en el foro del club de fans de la banda, en el cual se fueron facilitando las pistas oportunas para saber con total exactitud la ubicación y hora del acontecimiento. Era mucha la expectación por contemplar como sonaría la banda después de tantos años sin estar juntos sobre un escenario, si eran capaces de trasmitir esa magia y dulce encanto exhibido y alabado en sus años dorados. Más, si eran capaces de reclamar con uñas y dientes lo que tenían antes de separase, esa posición privilegiada y aventajada de reconocimiento musical ganada a pulso por su creatividad y granazón. |
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Todas estas cuestiones corrían en mi mente una y otra vez, poniéndome aún más nervioso, aunque se difuminaron rápidamente al escuchar los primeros acordes de “Cientos De Preguntas”, parecía como si el tiempo no hubiera pasado, volvían a mi cabeza de inmediato todos esos recuerdos de conciertos pasados, esos regustos y alegrías que había experimentado en anteriores ocasiones, al contemplar a escasos metros a éstos tan idolatrados músicos. Unas sensaciones difíciles de explicar, como por si vía intravenosa te inyectarán unas dosis de elixir, para aprender a apreciar hasta las cosas más insignificantes de la vida, afrontar el sufrimiento con alegría y saber ser hombre sin dejar de ser niño. Parecía que estábamos inmersos en una burbuja, compartiendo espacio con gente que desconocíamos pero que en el fondo era como si fueran nuestros hermanos de sangre, conducidos por un mismo afán de gozo y divertimento que hacia que mi interior se sintiera con un mayor fuego y pasión. El segundo tema, “Lejos”, golpeó contundentemente a la audiencia, en la que pude comprobar que sigue sonando gloriosamente, con esa fuerza y contundencia que me hechizo la primera vez que lo escuche. No bajaba la intensidad, llegaba otro cañonazo, “Cubos”, en el que el cuarteto mostraba una solidez impensable, sin ningún resquicio de duda o de falta de rodaje. Los hermanos iban dando señales de unión y afecto, las bonitas palabras de agradecimiento por parte de Jorge Escobedo a las ciento de personas reunidas “Buenas tardes maravilloso placer volvernos a encontrarnos, gracias por estar que lo paséis bien y los disfrutéis” eran alabadas por Carlos “Que bien habla el muchacho”, unas muestras palpables de que han olvidado sus diferencias. |
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Siguió la llama con un tema mucho más intimista “El Hombre Del Hielo” que terminó con un incrementado clímax cuando el vocalista pidió la colaboración del público. Tras unos segundos de preámbulo, gracias a otro acertado comentario de Carlos “Hablando del calor que hace hoy, la intensidad que estamos sufriendo, con esa energía que nos trasmite al escenario, nos haces falta, oxigeno para respirar” llegaba el turno de “Oxigeno”, con esos punzantes riffs de guitarra de Jorge y Bernandini que tanta admiración y entusiasmo levantan. Los madrileños siguen demostrado todos sus credenciales, haciendo enloquecer a un público que esa tarde disfrutó alocadamente de cada una de las piezas desgranadas. La banda posee un directo descomunal, desprenden intensidad, energía, liberan sus sentimientos y rabia contenida, son magistrales en ejecución, y trasmiten la sensación de estar pasándoselo de muerte sobre las tablas. Los temas más archiconocidos fueron interpretados espléndidamente, demostrando que la base rítmica continúa funcionando a la perfección, “Arrepentido”, “Prisión Del Placer” o “Diez Años” siguen desatando la pasión de sus más fieles seguidores, y ese mega hit “Loco” sonando con una fuerza atronadora. Sober siguen sin cambiar un ápice de su fórmula, la cual les llevó al éxito, melodía preciosista, riff letal y estribillo ideal. |
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