¡Hemos de ser conscientes! Si queremos que la cultura musical de este país crezca, se renueve de generación en generación y sus sensacionales atributos no se debiliten, es imprescindible que apoyemos a las nuevas formaciones, para lograr que su sueño, por salir adelante, no desvanezca. Yo siempre que se me presenta una oportunidad de este tipo, de contemplar a nuevos talentos, intento, por lo menos, dejarme caer, aunque en ocasiones tenga que renunciar a conciertos de bandas más consagradas. Puesto que estimo de verdadera importancia nuestra labor y la de otras webs musicales, porque somos un escaparate donde darse a conocer a una mayor audiencia. Por lo tanto debemos echarles una mano, en todo lo que podamos, de lo contrario moriran en el intento y poco a poco irá desapareciendo esa diversidad de estilos musicales, existentes en este país. El pasado viernes era una noche con numerosas ofertas musicales en Bilbao, por un lado estaba Doctor Deseo en el Kafe Antzoki y Macarrada con Stupenda Jones en la sala Billborock, lo más sensato hubiese sido decantarme por alguna de esas, pero es tal mi anhelo por descubrir nuevas bandas, que preferí por lo que albergaba la sala Azkena, tres formaciones luchando por abrirse camino, con una ilusión y entrega que espero les dure una barbaridad, dado que el camino que les espera no es un camino de rosas sino más bien de espinas. |
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Los Chimerical son una formación joven, llevan solamente tres añitos y por el momento aún no han editado un trabajo de larga duración, solamente un EP de cinco canciones. Su música la podríamos encasillar en el metal gótico, con unas influencias notables de los italianos Lacuna Coil. La verdad es que cuajaron una actuación brillantísima, en la que demostraron buenas cualidades y demostrando que para nada son unos pardillos en esto. Destacar la increíble voz de su vocalista Xandra, poseedora de unos registros vocales excepcionales para este tipo de música. Tras ellos, una de los grupos que más sensaciones me dejaron, los vizcaínos Midnight Road. Me gustó mucho como suena la banda en directo actualmente, compacta y fresca, cosa que estaba avisado, después de escuchar su primer álbum de estudio “Thin Lines”, el cual desprende elegancia y exquisitez musical, a más no poder. En directo ese talento es llevado aún más lejos, transmitiendo una grandeza insondable e empírea. Además la banda da una sensación de estar disfrutando, algo que juega mucho a su favor. Cerraron la velada Elbereth con un metal sencillo pero persuasivo. Una formación de mente abierta y que juega con las diferentes vertientes de este estilo, hasta incluso juega con ciertos elementos del trash metal e incluso metal clásico. |
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