No recuerdo con exactitud las veces que los suecos Dark Tranquillity han estado descargando su demoledor death metal melódico en nuestro territorio, aunque tengo claro que han sido ya unas cuantas y siempre cargadas de brutalidad, elegancia y sentimiento, en neutrales medidas. Aunque sigan siendo catalogados como una de las bandas pioneras de la corriente “Gothenburg Metal”, han tratado, a toda costa, de no quedarse atrapados en esa categoría, experimentando con diferentes conceptos, como es el caso de la incursión, en algunos de sus trabajos, de teclados, programaciones y ciertos matices progresivos, aunque sin quebrantar excesivamente su identidad musical. No obstante es imposible no mencionarlos cuando se habla de dicha corriente, la cual se desarrolló en Suecia, en la década de los noventa. La velada comenzó muy pronto, por lo que una floja afluencia de público ensombrecería la descomunal descarga de los catalanes Crysys, a los que no se les pude echar en cara nada. 30 minutos de sonidos devastadores, Trash Metal a la vieja usanza, ejecutados con total destreza. Desde la inicial “Ultra Trash” todo fue hacia arriba, con un espectacular vocalista (Juli), la gran atracción del combo, quien con su salvaje actitud movió a su antojo los hilos de la nave. Lo visto hasta entonces nos había dejado boquiabiertos dada la calidad y entrega, aunque el motor estaba aún rindiendo a ralentí, puesto que la fuerza imprimida en los siguientes cortes “Spawn”, “Holy Punishment” y “Electric Possession” fue despiadada, quemando todas sus bazas e induciendo a una reacción también rabiosa por parte del público, que dio ciertos síntomas de beneplácito. En noviembre la banda se meterá en el estudio para comenzar la grabación de su primer disco, esperemos que sea la primera piedra de una carrera prometedora. |
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Los finlandeses Insomnium corrían el riesgo de ser engullidos totalmente ante la contundencia sonora de los suecos. Sus melodías son mucho más densas y melancólicas debido a que son casi siempre aderezadas con concisos y espontáneos arreglos sinfónicos y folk. Arrancaron con firmeza y con un ritmo bastante exhaustivo, composiciones vibrantes de bases potentes y excitantes, como: “Equivalence” y “Down With The Sun”, en las que su agitado entusiasmo e interacción con el público auguraban una velada excepcional, como el oro y el moro. Pero al rato su actuación se dispersó y allanó, prácticamente debido a los pasajes atmosféricos realmente depresivos y lúgubres que abundan en ciertas composiciones, y ya hasta el final tan solo se reanimó intermitentemente con temas como “The Harrowing Years”, “The Killjoy”, cortes de una mayor pegada y sin apenas matices oscuros, ritmos devastadores en los que la implicación de la gente fue inmejorable. En definitiva un concierto lleno de altibajos, sin embargo preciso en calidad, actitud y entrega. Lo que quizás deberían plantearse en mi opinión es el repertorio a interpretar, optando por un uno más contundente y perturbador. |
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Tajante y brutal, así es como fue, de cabo a rabo, la sacudida de los suecos Dark Tranquillity. Para mi fueron por mucho el mejor grupo de la noche. Grandes músicos que dominan sus instrumentos a la perfección, actuando de forma muy conjuntada, una propuesta musical, bien estructurada y consolidada. La voz de Mikael Stanne encaja como un guante en las demoledoras y potentes bases musicales, sin ninguna cierta limitación que pueda revelar algo de flojedad y quebrantamiento en su música. Admirados por ser los grandes maestros del death melódico, el gran modelo a seguir, nunca defraudan en directo. Estallido de emociones, desborde de ingenio en las composiciones y esa mirada por parte de Mikael Stanne de estoy jodidamente feliz de pertenecer a esta banda, es lo que pudimos apreciar a lo largo del show, un total de 18 temas en el que repasaron de forma fulminante toda su discografía, haciendo mayor hincapié en su última obra “We Are The Void”, una vuelta a sus raíces más duras y en el que siguen utilizado las acertadas innovaciones de discos pasados, sintetizadores y otros matices ambientales de gran destreza técnica e ingenio. Hacer acto de presencia en un show de los suecos es como entrar en un campo de tiro y en tus oídos solo se escuchan convulsivos disparos y martilleantes ráfagas ametralladoras. Es cierto que estamos ante una música que en directo hay que saberla transmitir con mucha fuerza y autenticidad, por lo que es de vital importancia, aparte de imprimir energía y vitalidad en la ejecución, complementarlo con una escenificación acorde, como por ejemplo unas luces ambientales (Rojas, Verdes, Azules) de una intensidad requerida y proyectando imágenes en una pantalla de fondo, sus correspondientes videos clips e imágenes de lo más vanguardistas, tal como han optado en esta gira y que les confiere una firmeza y consistencia de un mayor calibre. |
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Tras proyectarse por la pantalla un tipo de carta de ajuste, sonar los primeros acordes e identificar el primer tema de la noche “At the Point Of Ignition”, pudimos comprobar que es una banda de gran conmoción entre la juventud y que esa naturalidad que les distingue, la cual queda plasmada perfectamente en sus obra, se revela en vivo de un modo inmediato y espontáneo, sin necesidad de ciertas artimañas. Tenemos que hacer mención importante a su vocalista, Mikael Stanne, no es que sea una persona excesivamente exagerada en sus expresiones, pero pone el alma en todo lo que canta. Como si se tratasen de héroes pródigos, así es como percibí la acogida por parte del público, un entorno yacente, especial, extenuante y placentero a más no poder. En seguida llegaron cortes más potentes llenos de hermosos arreglos atmosféricos y riffs afilados y cortantes, como fue el caso de “Damage Done”, “Icipher” o “Misery’s Crow”, en el que todo el mundo empezó a desmadrarse en una especie de réplica por el buen espectáculo que estaban ofreciendo. Mikael recorría incesantemente el escenario, atreviéndose a cantar en determinadas ocasiones al ras del foso, a escasos centímetros del público. Continuaba la descarga de temas que prácticamente estuvieron uno tras otro, ligados con breves intervenciones por parte de éste, de un modo afectuoso, intentando que, a pesar de que fueran manifestadas en ingles, pudiéramos, por lo menos, captar la felicidad de su rostro. La labor del resto de los integrantes fue encomiable, una explosividad que hacía hervir la sangre de cualquiera. |
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Un estallido en todos los sentidos, una emotividad que subió la temperatura para convertir la sala en un pequeño infierno del que nadie quería escapar sin escuchar sus simbólicas canciones, las cuales llegaron en la parte final “Punish My Heaven”, “Final Resistance”, “The Sun Fired Blan” y “Terminus (Where Death Is Most Alive)”, con una fuerza y energía que reflejaba lo que la banda siempre ha querido ser. Como comentario final quiero citar que esta actuación ha sido de las mejores que les he visto, no creo que nadie saliera decepcionado de su destreza sonora, dieron cancha al descreído, consolidando que son una de las realidades más originales y brillantes dentro del death metal melódico. ¡Siguen siendo especiales! Set List -At the Point of Ignition |
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