COLABORACIONES
 Reseña
 
Romeo "Cara o Cruz"
  16/08/2012     
  Mikel García
 
¡Una auténtica delicia musical!
 
Un estímulo al sistema emocional, produciendo unas sensaciones altamente gratificantes. En pocas ocasiones uno tiene el privilegio de comenzar una crítica con tales calificativos y es que después de múltiples escuchas continuó experimentado la misma sensación de sobrecogimiento y a la vez de sorpresa, sin llegar a perder nunca ni un gramo de intensidad. Estamos ante un disco que te agarra y no te suelta, así de elemental; un asentamiento de todos sus puntos de vista anteriores junto a una necesidad de explorar nuevos territorios musicales, con los que enriquecer y dotar de más complejidad a su música, virajes estilísticos inesperados en torno a sonidos hard rockeros e interludios absolutamente pasionales que transforman su linealidad uniforme, esa maravillosa sencillez minimalista de sus dos trabajos anteriores, en una música de mayor complejidad instrumental, una corporeidad en la que se reúnen fuerza y sensibilidad. Una evolución en busca de un sonido personal y más intenso, un especial énfasis en la melodía, un buen sentido musical pero sin prescindir, desde luego, de la armonía y el ritmo, ni abandonar sus artes seductoras, esos aires melancólicos y profundos del alma que arrastran al oyente a un estado bucólico del cual es difícil salir.
 
Ahora más que nunca, las melodías de su cantante Joseph K centran un discurso en el que la parte instrumental se vuelca a su servicio, dándole el toque de color necesario a sus a veces monocromáticas interpretaciones vocales, aterciopeladas tesituras vocales que dibujan casi siempre un similar y preciso trazado, estribillos melódicos, tan dulces como adictivos, encontrando el oyente debajo de algunas de ellas, fragmentos de su propia realidad. Si bien en su base los temas parten de una sencillez formal, nada malo, por otra parte es en los arreglos donde radica ese "Algo" que los hace especiales. Los temas se van sucediendo a cual mejor, constituyendo un manual de música honesta, salida directamente del corazón, de transparencia e inmediatez sonora, una estimulante preferencia por las estructuras minimalistas dentro del rock y deslizándose entre sugestivos matices metaleros y hard rockeros, teniendo siempre en consideración la importancia de una buena melodía como elemento vertebrador de una composición memorable.
 
No obstante, debemos de concebirlo como una obra unitaria en la que cada tema adquiere auténtico sentido si es interpretado como pieza de un complejo mecanismo de precisión que requiere de una escucha atenta, de principio a fin, para que comprendamos su función, salir renovado emocionalmente al amor, es inútil amar sino se es correspondido, más vale no jugar con el amor por un capricho ni escogerlo a cara o cruz. Un disco optimista y positivo, con canciones que hablan de como sobreponerse y superar el dolor por un mal de amor y sobre la curación del alma, la superación de sí mismo por uno mismo, buceando en las profundidades de la inseguridad y fragilidad emocional para acabar encontrando el camino a seguir para restablecer la confianza en uno mismo, rehaciendo los esquemas y volviendo a recuperar el sentido de la vida. Los singles irresistibles están mucho más dosificados, los ejemplos más gloriosos serían la concluyente "Corazón de Tempestad", en la cual aporta su granito de arena Carlos Escobedo, con sus alucinantes registros vocales, la primorosa "A Cara o Cruz", profundidad sonora en cuidadosos arreglos y la atrayente energía de "La Tormenta", en la que muestran de sobra que tienen grandes momentos de gloria por ofrecer; todas ellas piezas pegadizas y soleadas donde destacan los excelentes juegos vocales de Joseph K y unos riffs metaleros que te invitan a cabecear.
 
Pero la gran baza del álbum se encuentra en cortes como la deslumbrante "Lo que nos Separó", la pura hermosura "Desde Mi Sombra Hasta La Eternidad", de hermoso talante interpretativo derivado del espectacular dueto entre Joseph K y Sherpa o la embaucadora "Un Ángel y un Castigo", que requieren un tiempo para habituarse a ellas pero ante la cuales acabas rendido. No obstante, lo mejor está por llegar y lo hace casi al final, con dos temas clásicos remasterizados para la ocasión, junto a dos baladas "A Quien Digo Adiós" y "El Vals Del Pánico", me refiero a "Lagrimas De Terciopelo" y "Nada Importa", que ponen a esta obra en un escalafón de mayor índole.
 
Aunque el giro estilístico haya sido algo más arriesgado de lo recomendable en un grupo que, al fin y al cabo, todavía se está moldeando, lo cierto es que la calidad que llevan es tan grande que las virtudes pesan más que los defectos. Puede que los mire con demasiado mimo, para que voy a engañar mi debilidad por ellos, pero desde la objetividad pienso que es bastante absurdo negar que "Cara o Cruz" es de esos discos que te pueden ayudar a superar esos días a los que a uno se le hacen interminables y cuesta arriba, esos que no tienen luz, ni gracia, ni ritmo.
 
www.myspace.com/romeoweb
 
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