Hay veces que es bueno fiarse de las intuiciones o presentimientos que te pide el cuerpo. No se porqué pero tenía muchas esperanzas depositadas en el nuevo trabajo de los murcianos Nudo "Juicio Final", el proyecto en paralelo del bajista de Dünedain, Jesus Izko y mira por donde éstas se han cumplido. Y es que precisamente encarna a la perfección lo que siempre ha sido el heavy metal nacional, pureza estilística, intensidad sonora y como no, la sinceridad de sentimientos, haciendo uso impecable los músicos de sus claves definitorias, inmiscuyéndose bajo la epidermis de unas composiciones que ganan en cuerpo, donde la complejidad de las estructuras convive con la claridad expositiva, quedando ello contrastado en la confianza y fiereza con que se expresan en cada una de ellas e incluso encontrando elementos que aportan nuevos puntos de inflexión, nuevos matices que les plantean la posibilidad de abrir nuevas puertas en la evolución de su sonido. Canciones directas y atrayentes que llegan fácilmente, con un punto de equilibrio entre melodía y distorsión, penetrando y dejando un poso similar al de formaciones como Santero, Zenobia, Saratoga o Arkania.
La notable producción del álbum queda patente a lo largo del mismo, trece temas trabajados artesanalmente, con cada uno de sus ingredientes ejecutados a la perfección, empezando por esos estribillos diseñados para corear en directo, un perfeccionamiento tanto de sus formas musicales como riqueza timbrica, en detrimento de un cierto modernismo y sin que esa sencillez constructiva suponga, en lo más mínimo, sonar a un refrito de todas sus influencias. No sabría con cual quedarme de todos ellos, puesto que todos terminan haciendo mella. La toma de contacto es absolutamente inmejorable, músicos en estado de gracia, conquistando el corazón del oyente por la vía directa, "Hades/Juicio Final", una envolvente intro acompañada de una composición que esconde un parte instrumental grandiosa, sobresaliendo unos muy técnicos y progresivos riffs de guitarra, apreciándose ya de antemano esos pequeños detalles sonoros que otorgan categoría y peso a un álbum destinado a clásico desde su salida. No bajan la guardia en los siguientes cortes "Mirando hacia El Frente" y "Lágrimas De Sangre" , asentando sus bases a pecho descubierto y añadiendo desarrollos dispares para que los temas tengan una margen de distinción entre sí, punteos más power o juegos de contrastes melódicos fruto de una madurez compositiva que cabe aplaudir.
Las melodías alcanzan un punto más alto cuando la fuerza de las guitarras envuelven la voz o la banda en su conjunto no se queda anclada en el sonido clásico sin más, por ejemplo "Lágrimas De Sangre" o "Sin Piedad" en las que Jesús saca a relucir una pulcra voz, dejando además un espacio a la instrumentación bastante amplio. A partir de ahí todo es disfrute para cualquier viejo seguidor de estos sonidos, con colaboraciones especiales de Tony Delgado (Dünedain) en "Forjando Sueños", Luisma Hernández ( Santelmo) en "Luna Llena", Jorge Berceo (Zenobia) en "Nada Que Perder" y Gloria (Guadaña) en "Con Uñas Y Dientes", poniendo toda la carne en el asador y sacando a relucir todo lo que llevan dentro, una ambición compositiva llevada a buen término, atreviéndose a sumergirse en derroteros más sensibleros, en "Si No Estas", una balada power que eriza la piel. Asimismo hay que apuntar que la madurez de la que hablamos también se refleja en las letras, mensajes en favor de los espíritus libres y de la lucha.
Trabajos como el que nos ocupa deberían ser un hito para los grupos nacionales, ¿pero es esto a lo máximo que pueden llegar nuestras bandas o el límites sigue teniendo un horizonte muy lejano? Está claro que no hay límite pero de momento, disfrutaremos de este "Juicio Final" al que realmente valdría la pena que prestaras toda tu atención. ¡Una firme promesa!
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