Que un grupo de la tierra saque un nuevo disco siempre es motivo de celebración. Y más cuando es un grupo tan cercano y siente tanto la música como son los Death Bringer. ¿Y cómo se celebran las cosas en esta casa? Pues claro que si, mediante una buena entrevista. Conoce a esta pedazo de banda y escucha “Hanoi”, ¡no te arrepentirás!
¡Muy buenas! No podemos empezar de ninguna otra manera que no sea una buena presentación del grupo. ¿Quiénes sois los Death Bringer?
Death Bringer es una banda de death metal melódico formada en 2009 en León. Después de más de 16 años de camino, seguimos haciendo lo que más nos mueve, música intensa, honesta y con sentido.
Actualmente la banda está formada por Victor Villar Carro (Bateria), Pedro García Moya (Guitarra), Victor Dominguez Martinez (Guitarra), Pablo Santamarta Llamas (Bajo) y Paloma Gomez Gil (Voz).
Nuestro sonido mezcla la brutalidad del metal extremo con melodías que buscan transmitir algo más que solo fuerza. Las letras hablan de lo que todos vivimos de alguna forma: la lucha interna, la pérdida, el paso del tiempo y la búsqueda de algo más allá de nosotros mismos.
La mecha de esta entrevista es vuestro nuevo disco, “Hanoi”. ¿Por qué este nombre?
El nombre del disco nace de la primera canción que compusimos para este EP, originalmente llamada Nahoi. Esa canción fue la chispa que encendió todo el trabajo, así que queríamos que su espíritu se reflejara en el título del disco, pero con un giro. Alterando ligeramente las letras, llegamos a Hanoi, la capital de Vietnam que atraviesa el Río Rojo, un símbolo que nos sirvió como metáfora del hilo conductor del disco, nunca mejor dicho, conectando directamente con el nuevo nombre del tema Hilo Rojo (Red Thread), recordando siempre el inicio, el germen, el origen de toda la obra.
La presentación del disco no ha podido ser mejor. Todo vendido en el primer concierto. ¿Cómo lo ha recibido la gente? ¿Qué sensaciones os ha dejado a vosotros?
La verdad es que la respuesta del público ha sido increíble. Llevábamos bastante tiempo sin sacar material nuevo y se notaba que había ganas, tanto por nuestra parte como por la de la gente. El sold out en León fue un subidón, pero ya en Vigo, antes de la presentación oficial, pudimos ver cómo los nuevos temas conectaban muy bien en directo y el público se entregó desde el primer riff. Después de eso, el feedback ha sido muy positivo, creemos que hemos conseguido transmitir lo que queríamos con este EP: nos han llegado muchas opiniones y críticas constructivas que valoramos mucho, porque todas van en una dirección muy buena y nos ayudan a seguir creciendo.
Seguís la tónica habitual de discos anteriores, con letras en inglés. ¿Cómo de complicado es escribir las letras en una lengua no nativa? ¿Qué procedimiento seguís para escribirlas?
Es complicado escribir letras en un idioma que no es el nuestro, porque muchas veces tienes que expresar ideas o frases de forma más literal, y eso te limita un poco. Además, hay un hándicap importante: jugar con la sonoridad. Aun así, ahí seguimos, intentando perfeccionarlo para que las letras tengan sentido con la música y viceversa.
Normalmente partimos de la base instrumental. Nos gusta que la música sea la que marque el camino y nos transmita el tipo de letra que pide cada tema. Hay canciones que te llevan a algo más tétrico, otras más emocionales o incluso más agresivas. Dependiendo de lo que inspire la instrumental, vamos probando melodías vocales y ajustando el mensaje hasta que la música y la historia encajan. A veces llega un punto en el que simplemente piensas: “vale, de esto es de lo que tiene que hablar el tema”.
Y ahora involucrando la música, ¿cómo nacen vuestras canciones? ¿Qué va primero, la letra o la instrumental?
Nuestras canciones suelen nacer de lo que vivimos y sentimos en determinados momentos. Como a muchos, las ideas surgen a partir de experiencias personales, situaciones sociales, políticos o incluso temas más oscuros o emocionales. Todo eso se transforma en música; es nuestra forma de hacer tangibles esas sensaciones y poder compartirlas con los demás. Con el tiempo y la perspectiva, cada idea va tomando forma y se convierte en una canción.
Normalmente, lo primero que aparece es la parte instrumental. Nos resulta más natural trabajar sobre una base ya estructurada, porque así podemos orientar las melodías vocales y dejar que la propia música nos sugiera de qué va a tratar la letra. Cuando el día a día es rutinario cuesta sentarse a escribir, pero cuando la inspiración llega —ya sea en un buen momento o en uno torcido— hay que aprovecharla. A veces de los días más complicados salen las letras más sinceras y potentes. |