Vamos a hablar un poquito del nuevo disco. ¿Cuál ha sido el elemento más difícil de decidir en el nuevo disco: el tono emocional, el sonido instrumental o el equilibrio entre la tradición y la evolución?
Pues no sabría decirte. Al final ha sido algo que nos ha salido de una forma natural. Sabíamos desde el principio que queríamos hacer un disco heavy, ahí no había ninguna duda, pero también queríamos que fuera algo que saliese de forma natural. Y también teníamos la intriga de saber qué es lo que teníamos dentro.
Lo curioso ha sido que en este disco casi la mitad de las canciones las hemos descubierto en unas maquetas de cuatro pistas de lo que iba a ser el tercer disco de Latzen hace casi 30 años. Las hemos actualizado y les hemos dado otra vida. Podría decirse que casi la mitad del disco son canciones que tienen el alma de lo que iba a ser ese tercer disco de hace 30 años, y el resto son canciones nuevas hechas ahora.
Y lo curioso es que, si empiezas a mirar todas las canciones, es difícil distinguir qué canción es de hace 30 años y cuál es de ahora, lo que quiere decir que entendemos que seguimos teniendo la misma manera de ver la música y de componer.
¿Dejasteis temas en el cajón, pendientes por no estar finalizados o porque no terminaron de gustar del todo?
Una, por ejemplo, que a mí me encantaba, se ha quedado ahí precisamente por el tema de que, como hemos sacado un vinilo, hay que respetar que cada cara tiene que tener 23 minutos. Había un hándicap que había que respetar y esa canción era de las largas. Porque las nuestras son canciones heavy y son todas largas, pero esta era más larga todavía. Pero ahí estará. De momento la tenemos guardada. Saldrá, la escucharemos por lo menos en directo como primicia. Yo creo que algún día verá la luz, no sé cómo.
¿Ha habido alguna canción del álbum que os haya obligado a replantear vuestra forma habitual de componer?
Bueno, la única diferencia ha sido que antes casi vivíamos en el local. Estábamos todos los días metidos allí y eso hacía que todo fuese trabajo en el local. Es verdad que ahora cada uno tiene su vida y, ayudándonos un poco con las tecnologías y con lo que nos dan en ese sentido, trabajamos mucho en casa también.
Entonces cada uno puede llevar una idea ya trabajada desde casa y luego redondearla en el local. Antes, casi todo surgía directamente en el local.
Estamos hablando de un disco de heavy y, evidentemente, aunque parezca mentira, ¿qué papel han jugado los silencios y los cambios de intensidad frente a la potencia que siempre ha caracterizado vuestro nuevo lanzamiento?
Bueno, en este disco es verdad que hay diferentes tipos de canciones. Ha quedado un disco bastante equilibrado, en mi opinión, muy variado. Hay canciones muy rápidas, canciones thrash, canciones de medio tiempo, hasta un instrumental.
La idea ha sido construir un CD o un vinilo para ponerlo en el tocadiscos y escucharlo desde el inicio hasta el final. Yo creo que la evolución que lleva el disco en intensidad, velocidades y demás ha quedado muy bien medida. Estamos bastante satisfechos.
Por ejemplo, en la mitad hay un instrumental que es como una pausa en todo el disco, un descanso entre la primera parte y la segunda, para luego retomar la intensidad hasta el final. Está todo medido al milímetro, muy equilibrado. Yo creo que el resultado ha sido ese. Incluso el orden del disco es clave: si estuviera en otro orden, sería casi otro disco diferente.
¿Qué aspecto del disco sentís que puede generar más división entre vuestros seguidores históricos y los que os escuchen por primera vez? ¿Preferís incomodar a repetiros?
Pues es curioso, porque hay dos temas que a mí me llaman la atención. Por ejemplo, “Eutsi!”, que es el tema del disco, no es tan heavy como el resto, pero precisamente es un tema que se hizo hace casi 30 años. Entonces ese cambio de estilo ya estaba ahí. Luego hay otro tema, “Arnasbideak”, que curiosamente también tiene la mitad de la canción de hace 30 años y tiene un toque que más de uno nos ha dicho que recuerda a Alice in Chains, que curiosamente ha sido un grupo que yo he seguido bastante a posteriori desde hace 30 años. Así que sí, podrían ser esas dos canciones las que podrían dividir un poco a la gente, aunque esa curiosidad ya estaba presente hace tres décadas.
O sea que, antes de dejarlo, ya teníais un poquito en la cabeza darle una vuelta de tuerca al sonido de la banda.
Más que eso, yo creo que al final nunca hemos dejado de ser nosotros. Entendemos que la gente nos identifica de alguna manera, pero nunca hemos evitado mirar otras cosas dentro del rock duro. Siempre hemos estado abiertos a cualquier cosa, siempre que nos llenara a nosotros.
Hablabas antes del público del heavy metal. El heavy metal convive mucho con la nostalgia. ¿Os preocupa que parte del público venga a ver vuestros conciertos buscando el recuerdo de lo que era la banda y se sorprenda o se decepcione con el presente?
Bueno, de momento no nos podemos quejar. Desde el 3 de enero, que hemos empezado la gira, todo el feedback que nos ha llegado ha sido maravilloso. En general estamos muy satisfechos. Lo que sí hemos intentado es que, en vez de sacar un disco nuevo y tocar casi todas las canciones nuevas en el repertorio, hemos cuidado un poco eso. Veníamos de muchos años sin tocar y el resto de canciones también podrían ser nuevas para mucho público. Entonces hemos intentado mantener en el setlist muchas canciones viejas de los discos y de la maqueta. Así conviven las nuevas con las viejas.
Bueno, en España no, pero normalmente cuando hay algún tipo de reunión de una banda que lo ha dejado hace tanto tiempo, casi siempre se identifica el motivo con el dinero. A vosotros aquí no creo que sea eso, porque en España, si lo habéis hecho por eso, estáis jodidos. Pero ¿sientes un poco que, de hecho, gran parte de la entrevista va por ahí, como si tuvierais que justificar el porqué?
No, y de hecho me hace gracia. Porque cuando en 2007 volvimos para hacer una gira de despedida —una despedida que no se había producido debidamente antes— desde el principio se dijo que era una gira que iba a terminar. Era una despedida, aunque luego fue brutal y lo pasamos tan genial que mantuvimos nuestra honestidad: iba a acabar y se acabó. En esa gira, me hace gracia porque tuvimos que tocar cinco conciertos más y la gente me decía: “¿No teníais suficiente con los que habéis tocado y habéis querido tocar cinco más?”. Y yo les decía que habíamos tenido que tocar cinco más para cubrir todos los gastos y que quedase todo amortizado.
Es verdad que toda la gira fue brutal, todo lleno de gente, pero nosotros no escatimábamos en gastos. Para nosotros eran como unas vacaciones: disfrutar de la música, coger a los mejores técnicos, hacer un decorado de luces que nunca se había hecho si hacía falta…Y ahora hemos querido mantener un poco esa visión, mimar las cosas. Por ejemplo, con el disco hemos invertido todo lo que ha requerido, sin pensar en el miedo de si luego habría que recuperar o no. No es el motivo, y subrayaría que el resto de cosas, de momento, nos llena completamente.
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