| En “El día que hablé de sentimientos” abordáis la masculinidad desde la experiencia directa, sin convertirla en consigna. ¿Os interesaba más mostrar la herida y la fragilidad que señalar de forma explícita al sistema que las provoca?
Sergi: es algo generacional y bastante transversal en hombres de mi edad. Es un boys don’t cry a la catalana. Como te enseñan que la hombría es cerrar puertas, sacar los colmillos y defender lo tuyo cuando eso, en realidad, es cobardía pura. En este tema creo que era más importante hablar desde uno mismo, aunque sea incómodo que camuflar la vulnerabilidad haciendo una simple proclama política.
Marc: Siempre me han parecido más interesantes las letras que abordan la problemática desde uno mismo antes que hacer una consigna para criticar de forma explícita al sistema.
En “Viejo” y cabreado conviven el orgullo generacional, la ironía y la duda. ¿Ser “viejo” es una cuestión de edad o una postura vital frente al presente?
Sergi: En este caso es una actitud. Pero la canción juega al despiste, porque expresamos resignación no resignándonos. No nos resignamos mediante un texto de mierda en un post de alguna red social, sino mediante una canción, que has desarrollado con tus amigos con mucho esfuerzo y en vuestro tiempo libre, y que es un privilegio tan frágil como que todo cuadre para seguir haciéndolo. Así que es una resignación bastante mentirosa.
Marc: Si, es totalmente una actitud.
Eric: También creo que va de la diferencia inevitable del cómo se hacían las cosas antes y como se hacen ahora. El recorrido de una banda como la nuestra es muy diferente al camino que recorren las bandas emergentes en muchos aspectos, aunque sean del mismo rollo.
El disco se ha grabado entre Labedoble y Echo Studi, con la propia banda implicada en la producción, y con Santi García y Víctor García en la mezcla y masterización. ¿Qué buscabais a nivel sonoro y qué queríais evitar para que el discurso del disco no se diluyera en una producción complaciente?
Sergi: Queríamos mover algunas piezas e integrar a amigos que nos habían hecho llegar el entusiasmo por trabajar con nosotros. De esta forma nos asegurábamos que el resultado final hubiese tenido muchas orejas en el proceso. Queríamos un sonido más desnudo y claro, pero a la vez más unido. Bajar ganancias y que todo sumase más. Y creo que hemos conseguido esa mezcla de claridad y brutalidad.
Marc: Más que buscar una producción perfecta, lo que queríamos era evitar que el disco sonara plano, y creo que hemos conseguido lo que buscábamos sumando todo de amigos a la grabación (Marc Boria, Albert Ibarra y Xavi Escribano) y con el toque y la experiencia de Santi y Víctor García de Ultramarinos.
Eric: para ser algo más concreto, decir, que antes de grabar el disco ya habíamos hablado de todos estos temas y qué podíamos hacer diferente, y estábamos de acuerdo en que la voz tenía que ser más protagonista y que se entendiera mejor sin llegar a ser una producción pop con la voz encima de todo, ya que la parte instrumental siempre ha sido primordial. Se le ha dado otro color a las guitarras que potencian su pulsión rítmica. Al bajo le hemos quitado algo de distorsión, con lo que gana definición y proporciona una buena base de sustentación, y la batería, como siempre que hemos grabado con Xavi, sigue sonando gorda, pero ahora tal vez suene más natural y con esa pegada Ultramarinos marca de la casa. Estamos muy contentos con el resultado, creo que hay un mejor equilibrio entre todos los elementos, más espacio, definición y matices, y sigue sonando sólido y contundente. |