Bull Brigade llevan casi dos décadas defendiendo un punk honesto desde Turín, nacido de la calle, el trabajo y la vida real. Con su nuevo disco “Perché Non Si Sa Mai” vuelven a demostrar que la rabia sigue ahí, pero ahora acompañada de experiencia y reflexión. Hablamos con ellos sobre el álbum, el paso del tiempo dentro del punk y por qué aún merece la pena seguir empujando contra los muros.
Para quien todavía no conozca a Bull Brigade: ¿quiénes sois, de dónde venís y qué os diferencia dentro del punk europeo?
Somos una banda de punk rock de Turín. Nacimos en 2006 y venimos de una realidad obrera, hecha de periferias, fábrica, estadio y subculturas urbanas que han marcado nuestro crecimiento. Nuestra música mezcla street punk, hardcore y melodía, pero sobre todo intenta contar historias reales: la ciudad, la amistad, la identidad, el paso del tiempo.
Quizás lo que nos distingue es que nunca hemos intentado parecer algo que no somos. Seguimos viviendo en la misma ciudad, muchos de nosotros nos levantamos por la mañana para ir a trabajar a la fábrica y las canciones nacen exactamente de esa vida. Para nosotros el punk no es solo un sonido, es una forma de mirar el mundo.
“Perché Non Si Sa Mai” es vuestro nuevo disco, suena a frase cotidiana, casi de bar. ¿Es resignación, advertencia o una manera punk de asumir que no controlamos nada?
Es una frase muy italiana, muy cotidiana. Algo que podrías escuchar en un bar antes de tomar una decisión.
No es resignación. Es más bien una forma de prudencia mezclada con determinación. Después de casi veinte años de música hemos entendido que en la vida controlas muy poco. Puedes tener convicciones fuertes y trabajar duro, pero siempre hay una parte imprevisible. “Porque nunca se sabe” significa aceptarlo sin dejar de seguir adelante.
El disco tiene mala hostia, pero no va a lo fácil. ¿Cuesta más escribir desde la lucidez que desde la rabia pura?
Cuando tienes veinte años la rabia sale de forma natural. Es una energía muy directa. Con el tiempo la rabia permanece, pero cambia la forma de expresarla. Hoy escribimos quizá con más conciencia. Intentamos que las canciones no sean solo un grito, sino también una reflexión. A veces esto es más difícil, porque significa mirarse por dentro y aceptar que las cosas son más complejas que cuando eras joven.
¿Dónde y cómo se grabó el disco? ¿Buscabais un sonido concreto desde el principio o fue saliendo según avanzaba la grabación?
El disco fue grabado intentando mantener nuestra identidad, pero dándole también un traje nuevo. No queríamos simplemente repetir lo que ya habíamos hecho. Desde el principio buscábamos un sonido potente pero también más abierto, capaz de dejar espacio a las melodías y a influencias diferentes. En el estudio dejamos que las canciones respiraran y evolucionaran, sin perder la energía que siempre ha sido la base de Bull Brigade. Para hacer todo esto tuvimos la suerte y el placer de trabajar con Andrea Tripodi, que supo captar la esencia de Bull Brigade y llevarla a un nuevo nivel sin desnaturalizar quiénes somos.
“Sopra i Muri” abre el álbum dejando claro que seguís empujando. ¿Qué muros os joden más hoy: los externos o los que uno se va construyendo con los años
Los muros externos siempre han existido: desigualdades, intolerancia, injusticias sociales. Pero con los años también descubres otros muros, los que te construyes tú mismo. A veces son el miedo, el cansancio, la rutina. “Sopra i Muri” habla precisamente de esto: seguir empujando incluso cuando sientes que el peso es mayor que antes. |