Con la celebración a la vuelta de la esquina de la V edición del festival vizcaíno Kabiefest, nos pusimos en contacto con Markos Hernández, uno de los responsables del festival y miembro de la asociación Koma Music Elkartea, desde la que se organiza el evento.
Buenas tardes, Markos. Imagino que estarás muy liado con los preparativos del festival. Te damos las gracias por haber encontrado un hueco para nosotros. Para empezar, cuéntanos un poco cómo fueron vuestros inicios y cómo, poco a poco, habéis ido construyendo semejante proyecto. ¿Cómo veis la evolución del festival desde sus inicios hasta la actualidad?
Buenas tardes y gracias a vosotros por el interés
La verdad es que cuando empezamos nunca imaginamos que llegaríamos a una quinta edición. Kabiefest nace de la ilusión de un grupo de personas amantes de la música que queríamos aportar algo a nuestra escena local y crear un espacio donde bandas, público y organización pudieran disfrutar de una experiencia cercana y diferente.
Los primeros años fueron un auténtico reto. Todo se hacía con mucho trabajo voluntario, muchas horas y una enorme dosis de ilusión. Poco a poco fuimos aprendiendo y seguimos cada dia en ello, corrigiendo errores, escuchando al público e intentando crecer edición tras edición.
Mirando atrás, la evolución ha sido muy positiva. Hemos conseguido consolidar una identidad propia, atraer a bandas nacionales e internacionales de gran nivel y sobre todo, crear una comunidad que siente el festival como algo suyo. Para nosotros ese es el mayor logro.
Aun así, seguimos manteniendo la misma filosofía del principio: trabajar con pasión, cuidar cada detalle y ofrecer una experiencia auténtica tanto para las bandas como para quienes nos acompañan cada año. Ver que hemos llegado a esta quinta edición con el apoyo del público, colaboradores y voluntarios es algo que nos llena de orgullo y nos da fuerzas para seguir creciendo.
¿Cómo de difícil ha sido el camino y qué habéis aprendido durante el trayecto?
No vamos a engañar a nadie: el camino no ha sido fácil. Organizar un festival como el kabiefest implica asumir una gran responsabilidad y enfrentarse constantemente a desafíos económicos, logísticos y humanos. Detrás de cada edición hay meses de trabajo, reuniones, llamadas, imprevistos y muchas horas que no se ven desde fuera.
Sin embargo, cada dificultad nos ha servido para aprender y mejorar. Hemos aprendido la importancia de rodearnos de un buen equipo, de confiar en las personas que forman parte del proyecto y de mantener la calma cuando las cosas no salen exactamente como estaban previstas.
También hemos aprendido que un festival es mucho más que los conciertos. Es la experiencia que vive el público, el trato que reciben las bandas, el trabajo de los voluntarios, los colaboradores y todas las personas que hacen posible que durante unos días se cree algo especial.
Quizá la lección más importante ha sido comprobar que, cuando existe pasión y compromiso, se pueden conseguir cosas que al principio parecían imposibles. Ver cómo Kabiefest ha ido creciendo año tras año y cómo mucha gente espera cada nueva edición es la mejor recompensa a todo el esfuerzo realizado.
Todo el mundo, cuando ve que año tras año surgen diferentes festivales, se pregunta cómo es posible y cómo se financia un evento de estas características para que, como es vuestro caso, vaya ya por la quinta edición siendo totalmente gratuito. ¿Habéis tenido ayuda desde el primer momento, como en el caso de otros festivales, o todo lo contrario?
Es una pregunta que nos hacen a menudo y la realidad es que sacar adelante un festival gratuito no es sencillo. Mucha gente ve los conciertos y el ambiente del día del festival, pero detrás hay un gran trabajo de planificación y una inversión importante de tiempo, recursos y energía.
Desde el principio no hemos contado con el apoyo de instituciones,poco a poco se va revirtiendo la situacion y esperamos que un año contemos con ese empujon que tanto demandamos porque entendemos que el kabiefest es un altavoz para Santurtzi,en cambio si hemos tenido la suerte de contar con patrocinadores y colaboradores que han creído en el proyecto, algo fundamental para poder mantener el acceso gratuito al público. Pero también ha habido muchísimo trabajo por parte de la organización y de todas las personas que colaboran de una forma u otra para que cada edición sea posible.
A lo largo de estos años hemos aprendido que la clave está en construir relaciones de confianza. Cada edición nos ha permitido consolidar apoyos, demostrar que el proyecto es serio y que aporta valor tanto a la escena musical como al entorno en el que se celebra.
Mantener un festival gratuito en el tiempo es un reto constante, pero creemos firmemente que la cultura y la música deben ser accesibles para todo el mundo. Por eso seguimos trabajando con la misma ilusión que el primer día, buscando la manera de crecer sin perder nuestra esencia y sin renunciar a ese carácter abierto que define a Kabiefest. |