Cuando dos artistas que viven la música desde lugares distintos pero con la misma intensidad se encuentran, surge algo difícil de nombrar: una vibración única, una energía que no responde a géneros ni fronteras. Así nació el proyecto conjunto de Diego Guerrero y Muerdo, un cruce de caminos donde el duende flamenco se abraza con la canción mestiza y poética, y donde la tradición iberoamericana vuelve a respirar desde una mirada actual y profundamente personal.









































