“Alguien debería hablar con Dios” es una canción que mira de frente a la culpa y al vacío que deja el amor cuando se gestiona mal. Hey Kid e Íñigo Merino escriben desde un lugar poco habitual: no desde la ruptura en sí, sino desde la conciencia posterior, cuando ya no hay excusas y el daño causado empieza a hacerse visible. Plataformas digitales










































