Dentro de la amplísima oferta musical que Madrid proponía este mes de abril, había algunas fechas marcadas en rojo desde hacía tiempo. Una de ellas era, sin duda, el inicio de gira de Whisky Caravan en la sala Mon.
Y bastaba acercarse al número 36 de Hilarión Eslava para entenderlo. Una hora antes de la apertura de puertas, la cola ya bordeaba buena parte de la manzana. No era la típica espera resignada previa a un concierto cualquiera, sino la de quienes sienten que están a punto de asistir a algo importante. [ crónica ]










































