La tarde del miércoles 7 de mayo se convirtió en un día señalado para los amantes de la guitarra. Un día raro en el meridiano de la semana, en el que normalmente sales de trabajar, llegas a casa y descansas de un largo y duro día de trabajo.
Pero, por fortuna, este miércoles no fue así. Como si de una alineación de planetas se tratara, la sala bilbaína D8 Sorkuntza Faktoria acogió uno de esos bolos que dejan huella o, mejor dicho, historia. [ crónica ]









































