Una de las cosas que provoca el duelo ante una muerte inesperada es que que uno se pregunte infinidad de dudas sobre esa persona que ya no está. Más todavía si es que se fue antes de tiempo, sin que nadie se lo imaginara si quiera. ¿A qué le hubiera sabido esto? ¿De qué se reiría? ¿Qué habría dicho cuando pasó aquello? ¿Cómo sonaría su voz?










































