A veces no hace falta resolver una historia para volver a entrar en ella. Basta con apagar durante unas horas todo aquello que ocurrió antes y dejar de pensar en lo que vendrá después. Solber parte de esa idea en “Quédate una noche”, una canción que convierte el presente en el único lugar donde merece la pena estar, al menos por unas horas.









































