Para alguien como yo con cierto síndrome de Peter Pan lo del pasado martes en Vistalegre es un paraíso, y es que no era el único en el recinto, empezando por los propios Simple Plan que por momentos nos hemos quedado anclados en un maravilloso pasado. Pero no fue exactamente un viaje al pasado, aunque un poco de esa sensación sí que había en el ambiente, fue una noche en la que un montón de gente llego al recinto con la excusa de la nostalgia y acabó saliendo con la sensación de haber hecho un maravilloso viaje al pasado.
Porque en seguida aparecieron los recuerdos, las camisetas, los amigos de principios de los dos mil, pero con más ojeras, con trabajos, con más vida encima, en cuanto se apagaron las luces, dejamos el pasado atrás y todo volvió a un maravilloso presente. [ crónica ]









































