Hay conciertos a los que uno va a escuchar música, otros a dejarse llevar y algunos en los que mantener los pies en el suelo resulta misión prácticamente imposible. Con Los Tiki Phantoms sucede esto último. Flotar no es una opción, es un poder Tiki. Aunque, después de verlos, raro seria conservar un hueso en su sitio y con las carnes sujetas al esqueleto.
El desembarco de los enmascarados tuvo lugar en sala Dosrombos de Badalona, un local coqueto con dos alturas, un ambiente estupendo y una declaración de intenciones anunciada por doquier. Todo estaba preparado para recibir a estos cuatro personajes que llevan años empeñados en demostrar que no hace falta enseñar la cara, ni cantar, para transmitir emociones. Y vaya si lo consiguen. Menuda careta tienen. El concierto era el plato fuerte de una castanyada diferente, con proyección de cortos y sesión de disc-jockey para rematar. Por si alguien aún conserva fuerzas. [ crónica ]









































