PRIMER PARTE DE LA CRÓNICA, CORRESPONDIENTE AL 19 DE JUNIO La segunda jornada amaneció con buena temperatura y sin ningún tipo de amenaza lluvial, por lo que aprovechamos la mañana para saciar nuestro hambre, degustando algún que otro sabroso pincho bilbaíno, eso si, acompañándolos con los correspondientes zuritos para que así la ingesta fuera absolutamente placentera. Con el estomago ya bien asentado, era el momento de volver a sumergirse dentro del festival y comprobar lo que eran capaces de ofrecer la primera banda en subirse a uno de los dos escenarios. |
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Segunda Jornada: Sábado, 20 de Junio del 2009 El grupo de arrasate, Ekon, que tras varios años fuera de la escena musical, unos casi 6 años, han regresado con más ganas que nunca y con un espectáculo asombroso, tanto visual como musical. Quien tenga la oportunidad de verlo, que por favor, no se lo pierda. Esa tarde no pudieron montar la totalidad de su escenografía, pero en unas cuantas ocasiones estuvieron acompañados de sus habituales llamaradas, dando aparte de la oportuna espectacularidad, mayor fuerza y vistosidad a su potente directo. Destilaron un metal contundente, con un Juan dejándose la piel durante los 30 minutos y arropado en los coros por Libe (Neubat), la última incorporación en la banda, que se ha amoldado con suma facilidad al resto de la formación, cubriendo notablemente la ausencia de sus dos anteriores coristas. Nadie puede negar que no dieron el callo en temas como “Sustraia”,”Eraiki” y “Jabearen Ahotsa”. Tras pasarse de su tiempo estipulado sufrieron un merecido castigo, un corte de sonido, no pudiéndose despedir, como dios manda, del público. A pesar de ello, el mismo le otorgó una bien merecida ovación por su esfuerzo y brillantez. |
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En el mismo escenario la guapísima Lauren Harris cautivó al personal más por su belleza y forma de moverse, que por sus registros vocales, personalmente bastantes escasitos. Pondría la mano en el fuego que si no fuera por tener a su lado unos grandes músicos y por ser quien es, hija de Steve Harris (Bajista Iron Maiden), no hubiera cosechado ni la mitad del éxito que ha obtenido. Su descafeinado y comercial hard rock sirvió sinceramente para entretenernos y mentalizarnos de la impetuosa descarga que venía después. Me llamó mucho la atención que saliese a tocar descalza, ¿Será alguna tipo de superstición o manía? |
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Los norteamericanos God Forbid, con una demoledora apuesta sonora, arrasaron con todo lo que se encontraron por delante. Meses atrás tuvimos la suerte de descubrir todo su potencial en la sala Totem (Villaba), compartiendo noche con nada más y nada menos, que Ill Niño, y en Bilbao volvieron a ratificar que se encuentran en un buen momento de forma y que están en alza. Sinceramente su último disco ”Earth’s Blood” es una obra maestra que les puede dar esa fama que tanto les hace falta. De fondo un telón la mar de espectacular, la estatua de la libertad con uno de sus brazos derruyéndose, más concretamente el que sujeta la antorcha, dió paso a una tremenda descarga de adrenalina y derroche físico. Su negro cantante, Byron Davis, deslumbró con sus infernales berridos y una total entrega, en cuerpo y alma, logrando rápidamente una plena comunión con el personal. Nos animó incasablemente e incitó en temas como ”War Of Attiriton” y “Better Days” a que hiciéramos “Circle Pit”, esos círculos infernales, en donde los pogos hacen acto de presencia en toda su plenitud. Esta vez les acompañaba un nuevo guitarrista, desconocemos el porqué de la ausencia de uno de los hermanos Coyle, esperemos que no haya sido por abandono porque viendo lo visto el otro día, este nuevo músico aporta mucho menos con respecto al otro, ya que permaneció bastante estático durante todo el concierto, sin asumir con valentía su cometido. Quedaros con el nombre de esta banda porque será uno de los grupos revelación de este año. |
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Era incompresible como una banda como Buckcherry actuase a horas tan tempranas, teniendo el prestigio y talento que posee. Además contando con el precedente del azkena rock festival del 2006, en el que cerraron una de las jornadas, siendo una de las mejores actuaciones de esa edición. Sin embargo, dicha jodienda no jugó para nada en contra suya, congregaron a mucho público y ofrecieron lo que todo el mundo espera, hard rock de alto voltaje. Sin duda alguna, la mejor actuación de este Kobetasonik. Lástima que en los primeros compases el sonido no fuera el más óptimo, pero no fue un perjuicio en absoluto en el desenlace final, un triunfo aplastante. No hay palabras, presenciamos un show impecable, con todos los ingredientes para agradar y divertir, melodías pegadizas, llenas de riffs de guitarra espectaculares y contundentes baterías, unos músicos entregados, mostrándose muy honestos y amables con sus seguidores y descargando una magia en directo impoluta, difícilmente descriptible. |
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Hemos de ser sinceros aunque duela a los seguidores de Motley Crue, que si hubieran actuado en el escenario principal antes que ellos, se los hubieran comido con patatas y es que la actitud y ganas que le pusieron fueron ejemplares. Muchos grupos deberían aprender de dicha profesionalidad. No os podéis ni imaginar como fue el recibimiento, todo el mundo con las manos en alto, como si se trataran de deidades y estallando en jubilo cuando arrancaron con “Tired Of You”, una composición de su grandioso último trabajo”Black Butterfly”. Su vocalista, Josh Todd, ataviado inicialmente con una chaqueta y con posterioridad luciendo su torso, lleno de tatuajes, exhibió sus dotes de verdadero showman, alma incombustible de la banda, permitiendo al resto de sus compañeros que también se lucieran, como fue el caso de Keith Nelson y Steve D, que dejaron muestras de un dominio absoluto de las cuatro cuerdas. ¡Pedazos de riffs! El set list quedo bastante reducido por la duración del show, pero se pudo disfrutar de perlas como “Talk To Me”, “Next To You”, “Rescue Me” o “Lit Up”, el gran himno que todo el mundo coreó, “I Love The Cocaine”, siendo uno de los momentos más álgidos de su show. El cierre del concierto corrió a cargo de “Crazy Bith”, canción desenfrenada donde las allá y que dejó al público sin haber saciado para nada su ímpetu. ¡Supieron a poco! |
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Habíamos presenciado actuaciones de casi todos los estilos pero se echaba en falta una ración de Power metal, la cual llegó de la mano de Dragonforce, que hacía apenas unos meses habían colgado el letrero de entradas agotadas en la sala Jam (Bergara). Como no, volvieron atraer a miles de seguidores, expectantes por su asombrosos sonidos. Una formación que representa el futuro más inminente del power metal europeo. Su propuesta encandila por su frescura y elegancia. Unos sonidos rápidos y limpios, acompañados de unos acertados teclados y unos estribillos melódicos, que no resultan para nada aburridos en directo. Contemplamos un show muy enérgico y dinámico, grandes saltos y cambios de posiciones, como fue el caso de su teclista que en ningún instante paro de recorrer el escenario con su instrumento colgado del hombro o de sus guitarras que fueron fascinándonos con sus movimientos y poses. Una actuación amena en el que nos presentaron a cuentagotas su reciente trabajo, “Ultra Beatdown”. |
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Una carrera apoteósica a sus espaldas y el haber sido una de banda de renombre en la década de los 90 eran razones suficientes para no dejar pasar la oportunidad de averiguar de lo que eran capaces de ofrecer en la actualidad, los norteamericanos Papa Roach, quienes hace muy poquito han vuelto a la actividad, tras muchos años sin saber nada de ellos, con el lanzamiento de “Metamorphosis”, el disco más variado, compuesto por algunas de las mas potentes canciones que hayan compuesto en su larga carrera. Con una formación casi intacta, solamente la sustitución de su anterior batería, Dave Buckner, que tuvo que abandonar el grupo por ciertos problemas con las drogas, callaron la boca de los que les daban por muertos, en lo musical, demostrando que no han perdido esa conectividad y pasión por su música. Coby Dick parecía por momentos que le iba a dar un espasmo en el escenario, menuda manera de dejarse la piel y eso que ya tiene el hombre unos cuantos añitos. Se atrevió a bajarse a las vallas y sentir más de cerca el entusiasmo de los de las primeras filas. Era curioso contemplar a cientos de jovenzuelos entregados, coreando una a una, las canciones. Aunque las nuevas composiciones, por citar alguna “Lifeline”, “Hollywood Whore”, iban teniendo una buena respuesta, aunque no fueran las más fogosas y arrolladoras. Tuvimos que esperar a viejos clásicos como “Broken Home”, “Last Resort”,“Between Angels And Insects” y “Getting Away with Murder”. El show seguía sin perder en ningún momento esa llama, la cual iba cada vez más in crescendo y más al oír ese grito típico por parte de Coby “Viva La Cucaracha”, a la vez que éste alzaba su mano, increpando al personal con unos pertinentes cuernos. ¡Geniales! |
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El ambiente se vigorizó bastante con la salida de los miembros de Anthrax al escenario principal y eso que a esas horas de la tarde sacudía un radiante sol de justicia. Sinceramente teníamos serias dudas de lo que nos íbamos a encontrar, fundadas claramente por la entrada de un nuevo cantante en la formación, Dan Nelson, pero rápidamente se disiparon al contemplar que la entrega de éste es inmensa, quien a pesar de cantar con unos registros vocales más metalcores, se le ve asentado y feliz de formar parte en tan prestigiosa banda. Para su guitarrista Scott Ian, parece que los años pasan en balde. Sigue siendo ese autentico guerrero de escenario, que hace vibrar con su espectacular forma de ejecutar su instrumento. La leyenda de Anthrax se apodero de un público que respondió a su llamada, y es que, quién no ha crecido y mamad escuchándolos, junto a ese póker de ases, Megadeth, Metallica y Slayer. Nos regalaron un set list clásico, empezando por la conocida, “Indians”, un clamoroso arranque, siguiendo con lo mejor de su repertorio, “Got The Time”, “Antisocial”, una de las más coreadas y algún tema nuevo que no dudaron en presentar como “Only”, finalizando con “I Am The Law”. ¡Toda una lección sobre el escenario! |
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Últimamente en festivales de este tipo se esta dando la extraña circunstancia de que se caiga del cartel, a última hora, alguna banda. Este no iba ser menos y días antes, Thin Lizzy comunicó su imposibilidad de acudir a la cita porque uno de sus miembros, más concretamente su batería, Tommy Albridge se había roto la clavícula. El grupo afortunado de cubrir la ausencia fue Lizzy Borden, que tenían la dura papeleta de apaciguar tal fatídica desgracia. Con un show espectacular, lleno de parafernalias muy en la onda de Alice Cooper, con máscaras, calaveras, bates de béisbol, hachas y demás artilugios, impresionaron a un público inquietante y desconocedor de su propuesta. Impresionante despliegue de parodias por parte del propio Lizzy, que poco a poco fueron adentrándonos en su tétrico mundo, un oscuro glam metal. La que más impactó al personal es la que se pudo apreciar en la parte final del show, cuando Lizzy degolla a una stripper, que acaba envuelta en sangre, la misma que con posterioridad nos pusiera algo caliente con sus movimientos e insinuaciones, mientras interpretaba “American Metal”. Tal es la calidad de estos músicos que se atrevieron con un clásico de los Rainbow, “Live Rock & Roll”, que fue bastante aclamado por la parroquia. |
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Los suecos In Flames eran una de las formaciones más esperadas, como se pudo apreciar por la gran multitud de gentío, que esperaba la salida de los músicos, pero sinceramente no supieron dar lo que querían sus seguidores, una absoluta dedicación y unos sonidos demoledores. Hemos de reconocer que el arranque fue prometedor con un temazo, “Pinball Map” y un público súper entregado pero esa energía e intensidad fue apagándose rápidamente por las continuas pausas entre canción y canción y la actitud algo pasota de los protagonistas. Además de que el repertorio, sinceramente, no fue el adecuado para este tipo de actuaciones. Muchas composiciones de sus últimos trabajos, sin hacer hincapié a sus primeros discos, como si renegaran de esos salvajes comienzos. Algo incomprensible, pero ellos sabrán lo que hacen. Se notó también la ausencia del guitarrista y fundador de la banda, Jesper Stromblad, quien se ha tomado una pausa durante un tiempo para solucionar sus serios problemas con el alcohol. Solamente”Clayman” y “Touch Of Red” fueron temas ardientes de un show decepcionante en todos los sentidos. Su cantante, Anders Friden, no tuvo su mejor día y eso se notó en exceso. Lo que quizás sea imperdonable es que no interpretarán “Only For The Weak”, su clásico por excelencia. |
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De matrícula de honor, así es como se podría definir lo que se marcaron los estadounidenses Dream Theater. Un show impecable, rozando la perfección, dejando muestras de un dominio absoluto y total destreza de sus instrumentos. No fue un repertorio largo, por la excesiva duración de los temas, solamente siete, pero en el que si abundaron cambios de ritmo increíbles, arreglos muy complejos y partes ambientales relajantes y la mar de placenteras. Dependiendo del entender musical de cada uno, lo que si les reprocharía es el que pecaran en exceso en numerosas raciones instrumentales, algo que a veces puede llegar aburrir. He de reconocer que hubo muchos y grandes momentos de virtuosismo por parte de los músicos, algunos que recuerdo son por ejemplo cuando Portnoy se levantó a mitad del concierto para tocar su batería de tres bombos, de pies durante gran parte del show, quedándose con todo el público ó el fantástico duelo final entre John Petrucci y Jordan Rudes, guitarra y teclados respectivamente, en el tema “Metrópolis”, en el que nos dejaron claro que es difícil decantarse por uno de los dos. Ambos lo hicieron formidablemente, con una técnica depurada y poniendo todo de su parte. Como es una música para oídos finos y para un público bastante selectivo, algunos decidieron hacer un impas y llegar en plenas facultades a Motley Crue. |
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Si ya la noche anterior el reverendo Manson no cuajó una actuación nada brillante, más bien pésima, Motley Crue siguió casi los mismos patrones, ofreciendo un show mediocre que dejó personalmente mucho que desear. Para los que estuvimos en el año 2005 en el pabellón Príncipe de Felipe nos pareció una mera y pobre caricatura de lo acontecido allí. Unos músicos bastante sositos e inapetentes, interpretando las canciones sin apenas chispa. El único que quizás se podría salvar, sería Vince Neil, quien puso algo mas de empeño, recorriendo el escenario e intentando caldear el ambiente pero, eso si, mostrándose en un regular estado de forma, le costaba a veces llegar en los registros agudos, tal vez por el cansancio físico de tantas actuaciones seguidas. Cabe añadir que se trajeron un pobre espectáculo visual, no hubo ni el gran momento de la batería giratoria ni chicas sobre el escenario cuando la canción lo requería. Solamente unas pantallas en donde se fueron proyectando imágenes tanto de chicas sexy, unas ligeritas de ropa, otras enfundando armas, como de caras famosas Bush, Isabel II… y una recopilación de videos de sus grandes momentos de fama cuando eran los grandes reyes, aparte de su música, por sus vestimentas y su desenfreno. Tras la caída del telón que ocultaba el sobrio montaje escénico, que se trataba de unos simples paneles con letras, irrumpieron sobre el escenario un regordete Vince Neil, un Mick Marx bastante senil dado el avanzado estado de su enfermedad degenerativa, un ausente Nikki Six y como no, el gamberro Tommy Lee, recibiendo la primera ovación de la noche. ”Kickstar My Heart” fue el tema elegido para dar comienzo a la velada, antes de uno de sus emblemáticos himnos, “Shout At The Devil”, con el que el público enloqueció y estalló en éxtasis. |
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La cosa no pintaba mal pero de pronto se acabo la magia, tras una palabras de Tommy Lee “¿Estáis bien, Jodidamente bien?” llegó un triste solo de Mick, que sinceramente sobraba, enlazándose con una “Live Wire”, la cual sonó muy lenta y sin energía. Una nueva intervención de Tomy, quien esta vez se acercó a la parte delantera del escenario, con una botella en la mano, sentándose y comenzando a desvariar durante casi 8 minutos, comentando entre otras cosas “Lo Guay Que Éramos” y “Que España Era De Puta Madre”, actitud que enfadó bastante al público. A partir de ahí, el ambiente se enfrió y los músicos en vez de hacer algo por encauzar la situación entre canción y canción aprovechaban para hacer parones largos. El sonido tampoco acompañaba en absoluto y era extraño ver a un Nikki Six irreconocible, como sino se encontrará a gusto con sus compañeros ó estuviera con una resaca considerable, y es que intentaba en todo momento pasar desapercibido, situándose atrás en el escenario. Unos enormes globos blancos nos anunciaron “Don’t Go Away Mad”, un truco que siempre divierte al público, quien no se cansó de juguetear con ellos. Aunque ya todo el mundo esperaba que llegaran por fin sus éxitos más sonados y con lo que igual podían salvar su mediocre actuación. No se hicieron esperar más “Looks That kill” y el clásico “Girls, Girls, Girls” en el que por las pantallas, situadas a ambos lados del escenario, nos dieron una dosis de morbo y sensualidad con imágenes de chicas en ropa interior, para acto seguido interpretar “Dr Feeldgold”, el mejor tema de la noche y en el que pudieron conectaron algo con el público. Y en vez de aprovechar ese resquicio de euforia existente, van y se despiden, la peña ni se lo creía. Al rato volvieron a escena y pusieron como broche final, un solo bis, una balada “Home Sweet Home”, que hemos de reconocer que sonó maravillosa, con todos los músicos rodeando el piano, mientras podíamos contemplar en las pantallas imágenes de cuando eran jóvenes y enloquecían a las chicas con sus estrafalarias vestimentas. Ahí no acabo la historia, Tommy quiso nuevamente hacer el ganso y que su fama de gamberro continué de por vida, tras romper una botella sobre el piano comenzó a rapear su nombre, siendo la verdad bastante penosa. |
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El festival ya daba sus últimos coletazos y antes de disfrutar de las sesiones de los Djs, aún restaba por degustar la bestialidad de Hatebreed, que puso patas arriba el recinto con una propuesta metalcore salvaje y contundente. Como era un grupo que la verdad no me apasionaba demasiado, cuando transcurria ya la mitad de la actuación, decidí dar por finalizado mi pasó por esta edición del Kobetasonik, que aunque fuera menos impactante que la de su primera, ha sido gratificante en todos los sentidos. |
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A continuación os dejamos unos videos facilitados por Jon Garai |
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