Solamente una semana después de mi anterior visita, regresaba al Escenario Santander, para disfrutar de una cita con dos bandas de fuera del estado, como era el caso de los estadounidenses Dear Boy y de los míticos The Psychedelic Furs, un grupo británico que tuvo bastante éxito en la década de los 80. Así que para allá que me fui nada más salir de trabajar, con la habitual duda sobre la asistencia de público, algo que resolví al entrar en el local y ver ya una buena cantidad de asistentes, que fue incrementándose a medida que se acercaba la hora de comienzo del evento, contando con una importante presencia de gente no muy habitual en estos lares y de más edad, lo cual era en cierta medida lógico. Los encargados de abrir la velada, con rigurosa puntualidad, fueron los californianos Dear Boy, un cuarteto creado en el 2011 y que está integrado por Ben Grey, voz y guitarra, Austin Hayman, guitarra y coros, Lucy Lawrence, bajo y coros, y Keith Cooper, batería y coros, los cuales han editados los discos “Forever sometimes”, del 2022, y “Celebrator”, publicado este mismo octubre, además de los Eps “Dear Boy”, del 2013, “Parts of a flower”, del 2017, y “The strawberry”, del 2019. |
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Los músicos fueron saliendo sin grandes aspavientos, en silencio y de manera tímida, para comenzar a hacer sonar la guitarra con intensidad y dar paso a “Limelight”, de su Ep de hace 6 años, un tema potente y pegadizo, aunque con momentos relajados, tras el que nos agradecieron nuestra acogida, para continuar con “Kelly green”, de su actual disco, una pieza que se inició con el sonido de unos samplers, mostrándonos una canción movida y con ritmo, además de ser contagiosa y quedona, concluyendo con un contundente final. Después de reiterar sus agradecimientos y tras presentarse, continuaron con otro corte de este disco que venían a presentar, “Now more than ever”, el cual empezó con fuerza y con un sonido guitarrero y contundente, aunque tuvo momentos más relajados, que contrastaron con otros más enérgicos, antes de dejarnos con un potente final. Sin dejar ese mismo disco, llegaba “After all”, una pieza que tuvo un comienzo juguetón y poderoso, con una sección rítmica muy marcada, alternando partes más sosegadas con otras más cañeras, pero siendo una canción muy pegadiza, de las que se te quedan grabadas rápidamente, relajándose en la parte final hasta casi pararse y recuperar la fuerza de ésta después. |
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No querían que aquello se enfriara y unieron la anterior con “Alluria”, de su segundo Ep, un tema que empezó tranquilo, pero que enseguida cogió más intensidad y contundencia, ofreciéndonos un corte que tuvo momentos cañeros, para despedirse y agradecernos nuestra presencia con “Hesitation waltz”, una canción que no aparece en ninguno de sus trabajos y que publicaron en el 2014, la cual se inició de forma machacona y con ritmo, una pieza con un sonido poderoso, en la que pararon levemente, para luego coger mucha fuerza y potencia y dejarnos con un enloquecido final. De esta manera y tras estar sobre las tablas apenas media hora, concluía este concierto de Dear Boy, un grupo que gustó a un público que, en su mayoría, apenas los conocía, pero a los que demostraron, no solamente su validez, sino la calidad de sus interpretaciones, que dejan bien a las claras que tienen muy buenos temas y que son unos grandes músicos, con una propuesta en la que combinan partes más serenas con otras más intensas, pero siempre con mucha clase. |
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Un gran descubrimiento para todos los que allí estábamos presentes estos Dear Boy, una banda que esperemos dé mucho que hablar y sigan abriéndose paso dentro de la escena mundial, ya que practican música de mucha calidad, la cual te invito a escuchar y a asistir a sus conciertos. www.dearboyofficial.com |
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El cambio entre grupo y grupo fue un poco más largo de lo previsto, lo que hizo que la gente se impacientase y se oyeran tímidos silbidos, algo que se pasó cuando The Psychedelic Furs comenzaron subieron a las tablas, una formación londinense que tuvo una primera etapa, entre 1977 y 1992, y la actual, que arranca en el 2000, estando la banda compuesta por Richard Butler, voz, Rich Good, guitarra y coros, Peter DiStefano, guitarra, Tim Butler, bajo, Amanda Kramer, teclados y coros, y Zack Alford, batería y coros. Durante esta larga trayectoria han editado los discos de estudio “The psychedelic furs”, de 1980, “Talk talk talk”, de 1981, “Forever now”, de 1982, “Mirror moves”, de 1984, “Midnight to midnight”, de 1987, “Book of days”, de 1989, “World outside”, de 1991, y “Made of rain, del 2020, además de varios álbumes en directo y diversos recopilatorios. Fueron subiéndose al escenario con una intro que desembocó en “Heaven”, ese tema de su cuarto trabajo que tuvo mucha fuerza inicial, siendo un corte muy pegadizo y movido, el cual fue muy bien acogido, como también lo sería la pieza que abría su tercer disco, “President gas”, que comenzó con un sonido juguetón y guitarrero, relajándose levemente, antes de dar paso a ese quedón y machacón estribillo, una canción de las que te hipnotiza y que tuvo un buen solo de guitarra. |
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Pero no querían olvidar su más reciente trabajo y en él estaba registrado “Wrong train”, un tema que empezó guitarrero y machacón, mostrándonos un corte con fuerza y pegadizo, aunque también tuvo momentos más potentes, para volver a su cuarto lanzamiento con la canción que lo abría, “The ghost in you”, la cual comenzó calmada y con unos teclados poderosos, cogiendo más contundencia y energía, pero siendo, en esencia, una pieza tranquila y que tuvo un buen sonido de guitarra. Tras agradecernos nuestra acogida y mientras se hacía algún cambio de instrumento, continuaron con el tema que abre su disco de hace 5 años, “The boy that invented Rock & Roll”, el cual empezó juguetón, con Peter tocando su guitarra con un arco de contrabajo, un corte muy intenso, pero que tuvo un final más relajado, para retroceder hasta su segundo trabajo con “Mr. Jones”, una pieza que comenzó con fuerza y potencia, mostrándonos una canción muy movida y animada, muy buena, con ritmo y un contundente final. De nuevo viajaron hasta su cuarto trabajo en donde estaba recogido “My time”, un tema que comenzó calmado, pero que fue cogiendo fuerza progresivamente, ofreciéndonos un corte con unos teclados muy marcados, que fue muy celebrado y que contó con un pegadizo estribillo, para regresar a su actual obra con “No‐One”, una pieza que empezó pesada y cañera, ganando energía paulatinamente, mostrándonos una canción quedona, con mucho ritmo y con un muy buen solo de guitarra. |
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Con ese característico y juguetón sonido comenzó “Love my way”, de su tercer disco, un tema muy celebrado y animado, el cual contó con un estribillo muy pegadizo y algunas partes más contundentes, para viajar hasta su séptimo disco en donde aparecía “In my head”, una pieza con un inicio muy potente y que demostró la fuerza que contiene esta canción tan guitarrera y quedona. Tras algún cambio más de instrumentos, llegaba “Run and run”, de su tercer álbum, un tema que comenzó con intensidad y que resultó muy movido, contando con un potente estribillo, volviéndose un corte más guitarrero a medida que avanzaba, antes de regresar a su disco de 1991 con “Until she comes”, una pieza que tuvo un ritmo pesado, pero tranquilo, la cual tuvo un estribillo muy quedón, dejándonos una bonita canción y que tuvo un buen sonido. Iban encarando la recta final de su velada, pero aun hubo tiempo para algún tema más, como fue el caso de “Pretty in pink”, de su segundo trabajo, que tuvo ese comienzo tan animado y movido, dando paso a un estribillo contagioso y quedón, con ese momento en que el corte se relaja, para recuperar la energía previa, tras el que cosecharon muchos aplausos y fueron los teclados los que dieron inicio a “Heartbreak beat”, la canción que abría su quinto disco, que empezó sosegada, aunque luego fue cogiendo fuerza, contando con un estribillo muy pegadizo y siendo muy aclamada. |
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Tras ésta se fueron brevemente del escenario, para regresar a interpretar “All of the law”, también de su disco de hace 38 años, que empezó con ese ritmo juguetón y movido, un muy buen tema, contagioso y animado, que tuvo ese coreable final, que fue prolongado ante la insistencia de la gente, para viajar hasta su ópera prima y tocar la canción que lo abría, “India”, la cual comenzó calmada y con los teclados muy presentes, mientras su cantante utilizaba unos palos de madera a modo de percusión, con el bajo metiendo más intensidad a esta pieza machacona, pegadiza e intensa, con Peter luciéndose y asomándose a tocar delante de las primeras filas. Con el “Back door man”, de The Doors, sonando a modo de outro, concluía, tras estar sobre las tablas algo más de una hora y cuarto, este enorme concierto de The Psychedelic Furs, una banda que demostró estar muy en forma, regalando una buena parte de sus clásicos ante un público que lo disfrutó a lo grande, entregándose a la magia y al encanto que la música del sexteto trasmitía desde el escenario. Cantabria vivió esta noche una velada histórica y la banda no solamente cumplió, sino que dio un grandísimo concierto, demostrando que quien tuvo retuvo; si tienes la posibilidad de verlos en directo ni te lo pienses o te arrepentirás. thepsychedelicfurs.com Tras despedirme de algunos de los presentes e intentando asimilar lo que acababa de disfrutar, me fui del Escenario Santander, que esta noche se vistió de gala para recibir, primero a unos más que prometedores Dear Boy y, luego, a los legendarios The Psychedelic Furs, que brillaron como los grandes saben hacer, ante un público, que, aunque no fue tan numeroso como la ocasión requería, sí que lo vivió como algo único, entregándose en todo momento; gracias a los grupos y a la dirección de la sala por esta velada. |
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