Después de haber dormido poco por las obligaciones laborales, me dirigí, por segundo día consecutivo, al barrio de la Nueva Ciudad, en Torrelavega, en cuya pista cubierta, iba a tener lugar la segunda jornada de la edición 2026 del Newcity Rock, con las actuaciones, en el apartado del concurso, de The Sleeping Circus, Vertize y Álamo 51, junto a Cobardes y Catalina Grande Piñón Pequeño, que eran las bandas invitadas. El ganador de esta jornada, con bandas procedentes de diversas partes del estado, iba a actuar en la edición 2026 del Galerna Bike Rock Fest, que se celebra en Cabezón de la Sal, llegando a la pista con el tiempo algo justo, aunque luego me sobró y pude ver a todos los grupos, ya que aquello se demoró bastante. Y es que había habido algún retraso en la prueba de sonido y aquello comenzó 45 minutos más tarde de lo previsto, bajo un sofocante calor, que hizo que la gente fuese acudiendo a dicho lugar con cuentagotas, aprovechando estos momentos para ponernos al día con algunos amigos y conocidos. Como en la jornada anterior y como también hizo en la edición del pasado año, fue Jota, del programa La Kantera, el encargado de presentar a las bandas, siendo los primeros en subirse al escenario los barceloneses The Sleeping Circus, un quinteto formado en el 2023, compuesto por Ian Altarriba, voz y guitarra acústica, Eddie Alpuente, guitarra y coros, Juan Cruz “Johnny” Mayorano Martínez, guitarra, Jaume “Jack” Perna, bajo, y Samu Gonzo, batería, los cuales tienen editado un primer disco, llamado como la banda y editado el pasado año. Después de presentarse, iniciaron su andadura con “Red Chevy Corvette”, el que fue primer sencillo de la banda, un tema que comenzó relajado y con ritmo, pero que fue ganando más fuerza, el cual tuvo un sonido quedón y un estribillo pegadizo. |
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Con Ian colgándose la acústica por vez primera, llegaba “Horses”, la pieza que abría ese disco sobre el que basarían casi todo su repertorio, la cual empezó calmada, para luego coger fuerza y potencia, una muy buena canción en la que fueron alternando intensidades. Nos animaron a movernos y es que era la hora del rock and roll, con “Hippie”, un tema con ritmo, de esos que te hacen bailar si o si, y con Ian ya sin acústica, siendo un corte con mucho gancho y que contó con un buen solo de Johnny, seguido de otro de Eddie, relajándose, levemente, antes de retomar esa intensidad precedente y dejarnos una gran composición. Llegaba el turno de uno de sus adelantos, que fue como presentaron “Find myself again”, no sin antes recordar que tenían un puesto con merchán de la banda, una pieza que comenzó animada y con ritmo, la cual contó con un estribillo pegadizo, resultando una canción contagiosa y en donde se pudo comprobar la buena presencia escénica que tiene el grupo. Turno para una versión, en este caso del “Questions”, de Buffalo Springfield, un tema con un ritmo tranquilo, pero animado, cogiendo luego más dinamismo y contando con un buen solo de guitarra, para redondear este gran corte. Tras agradecer a la organización su labor, era el turno de estrenar una pieza nueva, “Moonchild”, con un muy eléctrico y potente inicio, una canción con un ritmo muy intenso y un estribillo muy pegadizo y contagioso, contando con un breve parón, para dar paso a un sonido juguetón, antes de recuperar la fuerza previa y dejarnos un buen solo de Johnny. |
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Después de afinar, llegaba el momento de otro tema reciente, “The road”, el cual empezó con un juguetón sonido de guitarra, volviéndose luego más calmado y con mucho feeling, con Eddie cantando una parte, antes de deleitarnos con un muy buen solo de guitarra, relajándose, levemente, el corte, para luego sonar con mucha intensidad y fuerza. Nos avisaron de que su tiempo se terminaba y recordaron que tenían un puesto con merchán de la banda, siendo el turno de “You Stranger”, la canción que cierra el disco, con Ian de nuevo con la acústica, comenzando de manera tranquila y arropada por las palmas de la gente, volviéndose luego más animada y cañera, una pieza bailable y con ritmo, además de pegadiza, y que contó con un buen duelo de guitarras. De esta manera y tras estar sobre las tablas 40 minutos, concluía esta gran actuación de The Sleeping Circus, que, como el día anterior les pasó a The Haze, contaron con el hándicap de abrir la velada y tener a la gente aun fría, pero que dieron un muy buen concierto, sacándolo adelante con mucha calidad y con una buena colección de temazos. Reconozco que apenas había oído la música de este quinteto, pero lo poco que había escuchado me había gustado, aunque en directo son otra cosa, con una muy buena puesta en escena y esa desbordante calidad que emanan. Habrá que seguir muy de cerca a esta banda, que no para y que ya tiene nuevos temas, como pudimos comprobar esta noche, y a los que deparó un gran futuro; ojalá sea así. linktr.ee/thesleepingcircus |
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Después de un cambio muy rápido y tras una nueva presentación a cargo del amigo Jota, llegaba la banda que más me sonaba de los tres finalistas de esta jornada, Vertize, un cuarteto toledano, fundado en 2024 de las cenizas de A Contraverso, compuesto por Roa, guitarra y voz, Janfri, guitarra y coros, eNeJota Cardoso, bajo, y Dani Díaz, batería, y que ya tienen publicado el disco “Delta”, del pasado año. Iniciaron su velada con “Alaridos”, de su único disco, que empezó con mucha fuerza y con un ritmo intenso, ofreciéndonos un corte que contó con un buen solo de guitarra y que sonó con potencia y energía. Unida con el anterior llegaba su compañera “Punto de colisión”, una pieza con mucha fuerza y un ritmo quedón, mostrándonos una canción muy pegadiza y con gancho, que contó con un buen solo de guitarra final. Nos agradecieron nuestra presencia y se mostraron encantados de estar allí, pasando a tocar “La mula”, de ese mismo disco, un tema que comenzó muy rápido y con un sonido muy quedón, interpretando un corte con mucho gancho y con un buen solo de Janfri, el cual, además, sonó muy intenso y poderoso. |
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Unido con el anterior llegó una personal versión del “Los perros”, de mis queridos Arde Bogotá, con Roa bajando hasta donde estaban los altavoces, un corte del que interpretaron un fragmento y que sonó muy potente. Sin pausa interpretaban “El filo de mi mitad”, de su único disco, un tema muy animado y quedón, que sonó muy potente y con energía, mostrándonos un corte muy pegadizo, mientras los músicos se movían constantemente por el escenario durante esta composición tan contagiosa y que tuvo una muy poderosa batería. Nos recordaron que tenían poco tiempo y que por ello iban tan rápido, siendo el turno de “Explosión”, una pieza que comenzó con un sonido contagioso, la cual tuvo mucho ritmo, mostrándonos una canción pegadiza y que contó con un gran solo de guitarra. Nos avisaron de que los siguientes los conocíamos todos, y es que llegaba un medley con fragmentos de temas de Extremoduro, entre los que pude reconocer “A fuego” y “Puta”, sonando de manera muy eléctrica y con fuerza, con Janfri demostrando lo gran guitarrista que es, combinando momentos enérgicas y potentes, con otros más relajados, y con una muy buena recepción por parte de bastantes de los presentes. Y llegaba el momento de despedirse, tras el extenso medley anterior, con “Ninfa del Kas”, la pieza que abría su ópera prima, la cual comenzó con mucha fuerza y un sonido movido y animado, dejándonos una canción con un estribillo pegadizo y contagioso y con el que concluyeron su velada. |
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En sus 40 minutos sobre el escenario, Vertize dieron un espectacular concierto, sin apenas pausas, y en donde demostraron su gran calidad en directo, aunque, si he de poner una pega, se excedieron con las versiones, y más teniendo en cuenta lo reducido del tiempo, pero esto, como todo, es cuestión de gustos. Vertize es una banda con las ideas muy claras y que es en directo donde demuestran la clase que poseen y la fuerza de esos temas, que impiden que te quedes quieto en el sitio y hace que te pongas a bailar con su ritmo. Sin duda este cuarteto ha llegado para quedarse y ya están sonando dentro de la escena estatal, por lo que seguro que en poco tiempo los veremos en los puestos altos de los festivales. |
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Menos conocidos que los anteriores, al menos para mí, eran los murcianos Álamo 51, un grupo que se crea en el año 2022 y que está integrado por Ismael Ros, guitarra, Eduardo Meseguer, teclados, aunque en esta ocasión el teclista fue Omar Martínez, de Funambulista, Sueco, bajo, y Héctor Martín, batería, y un cantante con cuyo nombre no me quedé y que había entrado en la banda solamente unos días antes de este concierto. La banda tiene registrados dos Eps, “Álamo”, del 2023, y “Animal”, del 2025, saliendo a las tablas, tras un cambio muy rápido y la consiguiente presentación de Jota, interpretando el tema que da nombre a su segundo Ep, el cual comenzó con un sonido de guitarra muy intenso y con fuerza, un gran corte, muy poderoso y cañero. Unida con el anterior llegaba “Lobo”, una pieza de su primer trabajo y que tuvo un inicio intenso y potente, con un sonido muy machacón y contundente, la cual contó con un impactante duelo de guitarra y teclados y con un bajo muy marcado, presentándose la banda al final de la canción. El último tema que habían subido a redes, al menos hasta ese momento, había sido “En las sombras”, del pasado año, antes del cual se quejaron del calor que hacía, un corte que tuvo un inicio juguetón y movido, en el que su vocalista demostró su enorme puesta en escena, y los músicos la enorme calidad que poseen, una composición muy pegadiza y quedona, con la que la se ganaron todavía más a buena parte de los presentes, gracias a ese cañero sonido. |
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La siguiente pieza hablaba sobre un mal amor y empezó calmada, aunque luego fue ganando fuerza e intensidad, contando con unos muy buenos teclados, para luego acelerarse y dejarnos una gran canción. Más movido y animado fue el comienzo de “Apetitos”, el tema que abre su actual Ep, aunque después fue relajándose, siendo el momento de presentarnos a los integrantes de la banda, para luego recuperar la fuerza progresivamente del corte, acelerándose y contando con un muy buen sonido de teclados. Precisamente los teclados fueron los que dieron inicio a la siguiente pieza, para ir ganando más intensidad después, una canción con muchos cambios de ritmo y que habla sobre la vida en la carretera, la cual sonó muy juguetona y rápida y que tuvo un explosivo final. Nos confesaron que no habían traído merchán, pero que les podíamos seguir en sus redes sociales, adentrándose en el último tema que interpretarían esta tarde-noche, “Maserati", de su ópera prima, el cual empezó con el ritmo del bajo y un sonido muy juguetón y psicodélico, un corte con mucha fuerza y un ritmo contagioso, en el que nos hicieron corear y que tuvo un gran solo de guitarra final. |
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De esta manera terminaban los 40 minutos que estuvieron sobre las tablas Álamo 51, una banda realmente impactante y con un muy buen sonido, que demostró poseer unos grandes temas y estar integrado por unos fantásticos músicos, contando el grupo, además, con una puesta en escena increíble. No lo tenían nada fácil, habida cuenta los problemas que habían sufrido los días previos, pero ellos no solamente lo supieron sacar adelante, sino que, además, dieron un verdadero conciertazo, demostrando tener mucho tesón y mucha calidad. Ahora nos falta saber cuál es el futuro de la banda, cuya formación, esperemos, que se estabilice y que nos siga dando conciertos tan buenos como el de esta noche; ojalá nos veamos pronto. linktr.ee/alamo51 |
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La verdad es que no fue nada fácil escoger entre las tres bandas que habían actuado esa tarde, ya que cualquiera podía haber resultado vencedora, pero al final el premio recayó en The Sleeping Circus, que serán los que tocarán en el festival de Cabezón de la Sal y a los que entregó el premio Borja Sainz, concejal de barrios. Y llegaba el momento de la primera de las dos bandas invitadas de la noche, los navarros Cobardes, un grupo que crea en 2016 Javier Janices “Cordobés”, voz y guitarra, y que está compuesto por Iñigo Álvarez, guitarra, Iban Sánchez, bajo, e Iñigo Idoate, batería. Tenía muchas ganas de ver a esta banda de la que todo el mundo habla últimamente y que ya cuenta con los discos “Ceniza y viento”, del 2020, “Que empiece el baile”, del 2023, y “Balance de daños”, de este mismo 2026. Iniciaron su andadura con “Ni conmigo, ni sin mí”, de su actual disco, un tema que comenzó con fuerza y con un sonido intenso, siendo un corte muy pegadizo, que fue seguido por “Vino y besos”, de ese mismo trabajo, una pieza con un ritmo contundente y que contó con un muy buen solo de guitarra. La primera incursión en su anterior obra fue con “Quinientas mil mañanas”, un tema que comenzó relajado, aunque luego fue cogiendo fuerza e intensidad, mostrándonos un corte muy pegadizo y que tuvo un ritmo muy quedón y movido, el cual, además, fue muy celebrado y que contó con un muy buen sonido de guitarra, sosegándose, levemente, para retomar la energía precedente de manera gradual. Agradecieron el volver a actuar en Cantabria, pasando a interpretar “Allí donde nunca hay flores”, de su actual disco, animándonos a cantar hasta perder la voz, una pieza con un inicio calmado y un ritmo tranquilo, para volverse luego muy machacona y potente, con momentos más aplastantes y un relajado final. Unido con la anterior llegaba “Caminos de algodón”, el tema que abría su anterior plástico, el cual empezó con fuerza y con una guitarra juguetona, mostrándonos un corte que es un verdadero himno y que sonó muy movido y con energía. |
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Sin pausa alguna continuaron con “Vuela”, también de su obra de hace 3 años, una pieza con un sonido animado y con fuerza, contando con un sonido muy juguetón, además de con un buen solo de guitarra, y mostrándonos una canción muy pegadiza. Enlazado con la anterior llegaba “Mi sueño dorado”, el corte que abre su actual referencia, el cual tuvo un comienzo guitarrero y un sonido quedón, interpretando un tema muy movido y con un muy potente estribillo, el cual fue muy celebrado y que contó con un bajo muy marcado. Tras dedicar el anterior tema a todas las madres presentes, llegaba el momento de “Vuelve”, también de su actual disco, una pieza que empezó calmada, aunque fue cogiendo más fuerza, ofreciéndonos una canción muy movida y con ritmo, que, además, sonó con intensidad y que tuvo un juguetón final. Hasta su ópera prima nos llevaron para interpretar “Rodeada de idiotas”, el tema que lo abría y que tuvo un comienzo guitarrero y movido, parando el mismo para que el bajo tuviera más protagonismo, antes de coger más fuerza y velocidad, uno de sus cortes más conocidos y en el que la gente estuvo muy entregada. Su cantante reconoció que muy poca gente confió en él en sus inicios y que de eso habla “Bala perdida”, la pieza que cierra su actual obra, la cual empezó tranquila, pero que fue cogiendo intensidad, contando con un buen solo de guitarra y acabando la canción de manera calmada. Unido por el sonido de la batería continuaron con “Cielo y mar”, también de su actual álbum, mientras nos preguntaban si seguían o se iban, con positiva respuesta de la concurrencia, un tema con un sonido juguetón y que luego fue cogiendo más fuerza, el cual también contó con un buen solo de guitarra. Se quejaron del calor existente, antes de interpretar “En estado de coma”, la pieza que sucede al anterior en ese mismo disco, la cual empezó tranquila, para luego ir cogiendo más fuerza e intensidad, una canción muy potente y que tuvo un buen solo de guitarra final. El sonido juguetón de la guitarra fue el que dio inicio a “Ojalá”, de ese nuevo trabajo que repasaron totalmente, un tema muy potente y cañero, además de ser muy pegadizo, ofreciéndonos un corte que se relajó, para dar paso a un momento con el bajo muy marcado y a un buen solo de guitarra, acabándolo de manera calmada. Nos dijeron que para que no nos enfriásemos iban a poner aquello “En llamas”, de su anterior obra, una pieza que tuvo un intenso inicio, interpretando una canción muy pegadiza y con un ritmo constante. Sin dejar ese mismo disco, llegaba “En otros labios”, un corte que empezó calmado, pero que luego se volvió muy pegadizo y potente, siendo un tema con un sonido machacón, aunque terminó de forma tranquila. |
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Más guitarrero fue el inicio de la pieza que cerraba esa misma obra, “Un beso y hasta siempre”, volviéndose luego más juguetona y movida, mostrándonos una canción pegadiza y muy animada, aunque se relajó, brevemente, antes de recuperar la fuerza precedente. El sonido de la guitarra unió la anterior con “Tu mejor carnaval”, del disco que venían presentando, con todo el mundo cantando este tema, que tuvo un gran solo de guitarra, siendo un corte muy movido, pero que se relajó para que coreásemos su estribillo, recuperando, después, ese ritmo previo. Comenzaron a despedirse y nos animaron a darlo todo, pasando a interpretar “Maldito abril”, de su anterior lanzamiento, una pieza que empezó con fuerza y que tuvo un ritmo juguetón, siendo una canción muy movida, aunque se relajó, levemente, antes de recuperar ese pegadizo estribillo. Unido con la anterior llegaba “Princesa en paro”, de su ópera prima, un tema muy movido y que contó con un estribillo pegadizo, dejándonos con un corte muy animado. Y si casi pausa llegaba “Romeo y Julieta”, también de su disco debut, la cual empezó con un tranquilo sonido de guitarra, cogiendo, poco a poco, fuerza, una pieza muy poderosa y con gancho, en la que agradecieron a la organización y a los presentes nuestro trato, animándonos a ayudarlos a terminar esta canción, que tuvo un intenso y cañero final. Y con el “Akelarre”, de la Orquesta Mondragón, a modo de outro, concluía, tras estar sobre las tablas algo más de hora y medio, este concierto de Cobardes, que desmostaron ser una gran banda, que está creciendo mucho y que esta noche dejaron claro que poseen un gran directo y muy buenas canciones. He de confesar que me costó mucho meterme en su concierto, quizás porque no conocía muchas de sus canciones o porque el cansancio ya hacía mella, pero eso no es óbice para destacar su buena actuación y esa importante conexión con el público. Tenemos la suerte de que, en unos meses, este cuarteto vuelve a Cantabria y espero para entonces estar más familiarizado con la música de esta banda, que está llamada a estar en lo más alto de la escena estatal. cobardes.com |
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Y la última vez que íbamos a ver a Jota, de la Kantera, salir a presentar una banda fue con el grupo encargado de cerrar la edición 2026 de este Newcity Rock, es decir los leoneses Catalina Grande Piñón Pequeño, a los que había visto por última vez el pasado septiembre, en el querido San Migueluko Rock, en Los Corrales de Buelna. Este trío, formado en Benavides en el 2018, está integrado por David Verderón, voz, Richard Majo, guitarra y coros, y Adrián Cavero, batería, los cuales han editado la maqueta, “Catalina Grande Piñón Pequeño”, del 2018, y los discos “Baile vermú”, del 2019, “La ira de un hombre bueno”, del 2021, y “Música para mastines”, del 2025, además de las regrabaciones, “Razonables éxitos”, del 2024. Y con esa intro con la cabecera del programa “Informe semanal”, se subió el grupo, para pasar a tocar “Lorenzo Lamas”, de su más reciente disco, un tema con un sonido muy movido y con el que la gente se fue metiendo en ambiente, para continuar con “Barbies en Wallapop”, del mismo álbum, una pieza muy potente y machacona. Sin dejar su actual trabajo, llegaba “Pladur”, un tema en el que critican esa plaga que son las religiones y que sonó muy guitarrero, para después de presentarse, interpretar “Gorro de piscina negro”, también de su presente disco, una pieza muy vacilona y bailable, además de muy rápida, que fue unida con “Parche en el ojo color carne”, una canción de su ópera prima, tocada a toda velocidad y con una guitarra muy intensa. Continuaron con su disco debut tocando “Orquestáncana”, vacilando sobre la conocida orquesta Panorama, un tema que fue tocado a toda velocidad y que sonó muy potente, tras el que brindaron con un orinal del abuelo del cantante, para interpretar “Ropa de mercao”, de su segundo plástico, una pieza que fue dedicada precisamente a los abuelos y que tuvo un ritmo movido, para volverse luego más acelerada Regresaron a su presente disco para tocar “Gastos de gestión”, un tema corto y directo, que fue interpretado otras dos veces, para que quedase claro su mensaje, antes de recuperar su primer trabajo y tocar “Buenas tardes caballero”, una pieza sobre la guardia civil, que sonó muy potente. |
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Turno para sacar “El cartel de los helaos”, presente en sus dos últimos discos, un tema en el que Verderón se extendió en la presentación y que sonó muy rápido y poderoso, pasando a tocar la pieza más cañera de esta noche, que fue como presentaron “El candado del cementerio”, de su más reciente trabajo, con su cantante dejándose la voz. El siguiente tema era de amor y es que llegaba “Opel Kadett 1.8 I”, recogido en su segundo álbum y luego en el del 2024, haciendo un brindis con el vaso del anticongelante del citado vehículo, un corte que fue presentado como un rock and roll y que sonó muy movido, para dedicar a los niños presentes “Perros con jersey”, otra pieza que está en las dos últimas obras de los leones y que fue muy intensa y machacona. Anunciaron que era el momento de volver al rock y es que llegaba “Yo soy el Rock and Roll”, de su segundo trabajo, un tema muy movido, para pasar a beber sobre la figura de la virgen de Lourdes e interpretar “Peinarme como Rafa Nadal”, de su actual obra, no sin antes recordar su concierto en la Asociación Cultural Octubre del pasado año, una pieza que fue tocada a toda velocidad. Sin dejar al protagonista del anterior tema, llegaba “Véndeme el Kia”, de su ópera prima, un corte muy potente, que sonó intenso y con fuerza, para volver al tema de las religiones y confesar que en la suya se da cecina, dando de comulgar a parte de los presentes, mientras los músicos interpretaban “Personal Jesus”, de Depeche Mode, usando luego una pompa de jabón desde la batería y una bacinilla para esparcir su punk fandango entre todos los asistentes. En relación con lo anterior llegaba “Condones de cecina”, de su primer trabajo, un muy buen tema, muy cantado y que sonó lento y pesado, continuando en esa misma obra con “Choco Jungly”, una canción muy rápida y celebrada. Aunque no tenían previsto tocarle, se lanzaron a interpretar “Pudrirme en la ITV”, un tema recogido en sus dos últimos trabajos, dándole algo de dramatismo en su inicio, siendo un corte muy celebrado y en el que su vocalista bajó a cantar al foso, pasando a anunciar la recta final de su velada, interpretando “El ofensor del pueblo”, una pieza de su disco debut y que sonó muy rápida y cañera, formándose un pogo entre el público. |
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Avisaron de que no son como la orquesta Panorama y que solamente quedaban 4 temas, animándonos a dar un beso a nuestros seres queridos y lanzándose a tocar “Nocilla de 2 colores”, de su segundo disco, pero recuperado para el del 2024, un corte muy rápido y que tuvo un acelerado final, para continuar con esa maravilla que es “Los de la capi”, que dedicaron para el primo de Madrid, una canción de su ópera prima, pero regrabada para su anterior disco, la cual fue muy celebrada y cantada. Otro tema que regrabaron en su anterior disco, pero que aparecía en su segundo trabajo es “Arroz con costilla”, un corte muy rápido y celebrado, para avisarnos de que llegaba su mejor canción, “Riñones de leche”, que, como el anterior, aparecía en las obras del 2021 y del 2024, y que fue dedicada a los padres, invitándonos a hacer una fila, que provocó un mega pogo, siendo una pieza que tocaron de manera muy intensa. De esta manera y con la versión mix de “Los de la capi” sonando a modo de outro, concluía, tras algo menos de hora y media, este gran concierto de Catalina Grande Piñón Pequeño, una banda que es una garantía en directo, como demostraron, una vez más, esta noche. Da igual que te sepas las canciones, que los hayas visto o no en directo, lo cierto es que un concierto de los leoneses es algo más y son capaces de revivir a cualquiera, como fue mi caso, sacando fuerzas de donde no había y disfrutando con una actuación que no quería que se acabase. No dejes de ver en directo a Catalina Grande Piñón Pequeño y déjate llevar por su magistral locura y por esas letras que no dan puntadas sin hilo; enormes. www.facebook.com/profile.php?id=100063647048551 De esta manera y tras dos días de grandes actuaciones, concluía este edición 2026 del Newcity Rock, en el barrio de la Nueva Ciudad de Torrelavega, un festival que nos permite descubrir a grandes bandas, como fue, en este día, el caso de The Sleeping Circus, Vertize y Álamo 51, y disfrutar con formaciones más reconocidas, como este sábado con Cobardes y Catalina Grande Piñón Pequeño, y todo ello gracias al trabajo de un buen puñado de voluntarios; enhorabuena la gran labor que hacéis y nos vemos el próximo año. |
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